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Boletín electrónico Casa
de las Américas
Boletín
electrónico Casa de las Américas
No. 16, Año 2
Del 12 al 18 de marzo del 2001
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En esta edición...
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SEGUNDO COLOQUIO IBEROAMERICANO
"DEL PAPIRO A LA BIBLIOTECA VIRTUAL"
El próximo 19 de marzo/01 la Casa de las Américas
abrirá sus puertas al coloquio "Del papiro a la biblioteca
virtual", segundo que se celebra sobre el destino
del libro y las bibliotecas. Respondiendo a la propuesta
de reunirse cada dos años, acordada en el evento de
1999, numerosos bibliotecarios y profesionales de
la información se darán cita en la Casa hasta el viernes
23 de marzo, con la loable intención de que este nuevo
encuentro sea el espacio propicio para dialogar, entre
otras temáticas, sobre el rol que desempeñarán el
libro y las bibliotecas ante el cambio de soporte
comunicacional que se impone en nuestros días.
El comité organizador del coloquio ha confirmado hasta
la fecha la presencia de un centenar de participantes
que desde México, Brasil, Colombia, Estados Unidos
e Inglaterra se sumarán a los delegados cubanos para
compartir sus experiencias y reflexiones. El programa
del evento incluirá ponencias, mesas redondas y talleres,
y alternará las sesiones de trabajo con actividades
de índole cultural.
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VEJARA, RESCATE Y TRANSFORMACIÓN
DE LO POPULAR.
Por: Werner Westerman
La primera mitad del siglo XX, la música popular de
raíz folklórica, una de las corrientes más importantes
de en el desarrollo de la música popular chilena,
estuvo ligado a una muestra fotográfica y paisajística
de la cultura tradicional del valle central chileno.
A partir del esfuerzo, primero, de investigadores
y folkloristas del ámbito académico y segundo, músicos,
se comenzó, desde la década de los 40 y 50, el esfuerzo
de recopilar y desenterrar el patrimonio cultural
de nuestro territorio a partir de un trabajo de campo
directo en diversas zonas del país. Los trabajos recopilatorios
de Margot Loyola, Gabriela Pizarro, Violeta Parra
y Héctor Pavéz demostraron que la chilenidad no sólo
era patrimonio de la cueca y la tonada del valle central.
Comenzaron a aparecer distintos paisajes y distintos
personajes, muchos de ellos desconocidos hasta entonces,
o más bien ignorados: aparecen los personajes errantes
reflejo de la pobreza y la desigualdad del campo chileno,
las etnias, como la andina y la mapuche, sumidas en
el olvido y la marginación.
Durante los años sesenta, a partir de la obra de Violeta
Parra, numerosos compositores y músicos profundizarán
esta tendencia de música de raíz folklórica ligada
a la reivindicación de los sectores sociales marginados
y explotados, no sólo chilenos sino de toda latinoamerica,
hasta formar lo que se ha llamado la Nueva Canción
Chilena. Los Víctor Jara, los Rolando Alarcón, los
Patricio Manns, los hermanos Ángel e Isabel Parra,
los Inti-Illimani, los Quilapayún y muchos otros con
una actitud desafiante y desprejuiciada fundieron
un canto influenciado e inspirado en ritmos, instrumentos
y géneros musicales de la música popular latinoamericana,
la música folklórica-tradicional e incluso, la música
docta.
Ligada al proyecto político de izquierda del gobierno
de Salvador Allende, la casi totalidad de este movimiento
fue exiliada, presa o asesinada tras el Golpe de Estado
de las Fuerzas Armadas aquel 11 de septiembre de 1973.
Este movimiento que reorientó su actividad hacia la
actividad solidaria y de renovación la hizo totalmente
desde el exilio. Muchos fueron los años que en Chile
el sólo hecho de portar un charango o una quena andina
era un delito.
Han existido algunas instancias de retomar esta rica
tradición en la escena musical chilena, pero con un
tinte imitativo y reivindicativo de un pasado perdido.
El trío VEJARA es una de las propuestas musicales
que retoma los aspectos de renovación y transformación
de la tradición popular, tal como lo hiciera la Nueva
Canción Chilena. Basado en un trío de rock, VEJARA
se nutre de rítmos folklóricos tradicionales chilenos
y latinoamericanos, fruto de su labor investigativa,
rehaciéndolos al adaptarlos a su formato logrando
una sonoridad novedosa. Es aún más meritoria tal mixtura
si consideramos que el sonido rock y la Nueva Canción
Chilena siempre se han estado divorciado ya que desde
los años setenta, el rock ha llevado la estampa de
ser un producto alienante y pervertidor del imperialismo
cultural de Estados Unidos para la intelectualidad
de izquierda. VEJARA logra una rica mezcla a partir
de incoorporar la instrumentación del rock y de paso
desprejuicia la guitarra eléctrica frente a la tarka
(instrumeto de viento andino).
Sumado a la preocupación temática en torno a la protesta
y la reivindicación social que también heredan de
la Nueva Canción Chilena, VEJARA encarna como nadie
los principios y valores que están detrás de Chileradio.cl
y su viaje de colaboración a Cuba. Hemos considerado
importante sentar la primera instancia de un permanente
intercambio de expresiones culturales que permitan
divulgar los valores de la solidaridad, justicia y
dignidad de los pueblos latinoamericanos. Estamos
seguros que VEJARA puede ser un aporte importante
y agradecemos desde ya todo esfuerzo que permita incluir
a este grupo musical en el marco de nuestro viaje
y poder divulgar su novedosa propuesta musical.
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PREMIO DE FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA
2001 ANUNCIA LOS RESULTADOS DE SU PRIMERA EDICIÓN
El jurado reunido en la Casa de las Américas entre
los días 1ro. y 2 de marzo del 2001, compuesto por
Paolo Gasparini (Venezuela), Miguel Río Branco (Brasil)
y José Manuel Fors (Cuba), decidió por mayoría otorgar
el Premio de Fotografía Contemporánea a:
Manuel Piña, de Cuba, por la serie De construcciones
y utopías II.
El jurado fundamenta su fallo en la solución estética
que ofrece el autor ante el trabajo con el documento
y el tiempo del documento, juntando de forma coherente
la imagen virtual y la materialidad del objeto fotográfico
que se deshace en el tiempo y crea un resultado pictórico
donde los colores de la decadencia cambian y construyen
una pieza en constante transformación.
Asimismo el jurado acordó, por unanimidad, otorgar
dos menciones:
Alberto Contreras, de México, por el ensayo Simulacros,
"viaje en la oscuridad realizado con un original nivel
de expresión, que demuestra una madurez en su trabajo".
Evando Teixeira, de Brasil, por el ensayo Canudos
100 años, "perseverante búsqueda en profundizar, desde
un punto de vista documental, las huellas de la revuelta
de Canudos en el Sertao".
Luego de varias sesiones de trabajo con los 166 conjuntos
de fotografías de 20 países que participaron en el
concurso, el jurado seleccionó una muestra final de
16 artistas que será expuesta en la Galería Latinoamericana
de la Casa de las Américas. Además del premio y las
menciones, la exposición incluye a los argentinos
Luis Martí, Paulo Horacio Ravarino, Carolina Furque
y Guadalupe Miles; los brasileños Marcelo Prates y
Luzia Simons; los cubanos Marta María Pérez, Luidmila
Velasco y Nelson Ramírez; los mexicanos Margarito
Pérez Retana (Pablo Laín) y Jerónimo Arteaga Silva;
el colombiano Álvaro Ricardo Herrera; la ecuatoriana
Vivian Bibliowicz y la guatemalteca Lissie Habie.
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NO SOY UN FOTÓGRAFO
(Entrevista a Manuel Piña, Premio de Fotografía
contemporánea 2001)
El título de la obra premiada es De Construcciones
y utopías II ¿cuál es el antecedente de esta serie?
La primera parte de la serie, Deconstrucciones y utopías
I, aludía al tema del movimiento de microbrigadas.
Eran fotos fragmentadas del proceso de construcción
de estos edificios. Se expuso en el Centro de Desarrollo
de las Artes Visuales, en el año 96. Me interesa el
destino que muchas veces corren esas utopías, cuando
son manipuladas o se frustran. Creo que una utopía
está siempre destinada a no ser realizada.
¿Porqué las paredes de los edificios como protagonistas
de esta serie de fotografías?
Visualmente, la forma de retícula en que las piezas
han sido instaladas hace referencia al trabajo de
unos fotógrafos norteamericanos: Volf y Gina Bell
Webels, que hicieron cátedra en Alemania y son profesores
de la Academia de Artes de Dusseldorf -no muy conocidos
en Cuba, quizás-, cuestionando la manera en que ellos
y todo el movimiento estético que representan asumen
el género cuando abogan por el papel inapelable de
la fotografía como documento. Con estas imágenes tan
rígidas, frontales, frías, entre paréntesis, quiero
hacer referencia a estos conceptos, no a modo de crítica,
sino haciendo un guiño a una fe en la que no creo.
En otras piezas he jugado con el mismo tema.
Hablando de las obras premiadas específicamente, ¿puedes
hacer referencia a la técnica empleada?
Las fotos están preparadas en el laboratorio de forma
que irán deteriorándose a medida que transcurre el
tiempo de la exposición. Trabajo con los edificios
de Alamar porque para mí éste fue un proyecto paradigmático
dentro de muchos otros que impulsó la Revolución,
como el Cordón de La Habana, la zafra del '70 o el
sueño de convertirnos en uno de los grandes productores
de leche del mundo. Utopías que al final nunca funcionaron.
Las fotos se deterioran por eso, simbolizando el deterioro
de esos sueños con que fueron construidos los edificios
multifamiliares, que perseguían el objetivo de terminar
con los problemas de vivienda en la ciudad.
Eres muy radical cuando afirmas no creer en el valor
documental de la fotografía. ¿Cuáles fueron tus primeros
pasos en el género?
Salía los domingos con una cámara a buscar fotos.
Hacía instantáneas.
¿Has trabajado un ensayo?
No tengo muy claro lo que es un ensayo. Hago más bien
series. Medito mucho antes de iniciar un proyecto
de trabajo, y las fotos las hago en un tiempo bastante
corto. Lo más importante para mí es el proceso de
creación.
La fotografía es un término extremadamente resbaloso;
muchos artistas están haciendo fotografía en estos
momentos. No pienso que mi trabajo sea intrínsecamente
fotográfico, aunque la fotografía tenga en él un papel
importante y generalmente protagónico. Pero no soy
un fotógrafo. Mi técnica es bastante pobre; es un
problema cuando voy a hacer un retrato y las fotos
de cumpleaños a algún amigo siempre quedan malas.
Soy un fotógrafo regular, lo que pasa es que la fotografía
tiene la característica de ser un medio muy democrático,
asequible. Empecé como cualquier aficionado, luego
me di cuenta que había algunas ideas que supuestamente
no tenían relación con esta forma de expresión y resultó
que sí, que era posible hacer fotos de esos temas
que me obsesionaban: la historia y las utopías como
mecanismo que el poder manipula para lograr comportamientos
rígidos en las personas. No hablo solo del poder político,
sino de los mecanismos de consumo, la fe religiosa,
entre otros.
¿Podría, entonces, decirse que eres un artista plástico
más que un fotógrafo?
Podría decirse.
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MÁS MEMORIA PARA EL SIGLO
Del 5 al 9 de marzo sesionó en Casa el Encuentro Internacional
Memoria Iconográfica de un Siglo. A continuación se
sintetizan algunas ponencias presentadas, especies
de resúmenes del siglo que cerró según la visión de
los especialistas y su trabajo por áreas, temáticas,
movimientos o períodos epocales.
Fotografía cubana: últimas tendencias. Ileana Cepero
Amador (Especialista de la Fototeca de Cuba)
Durante los últimos años la fotografía cubana ha experimentado
cambios lingüísticos significativos a causa de su
interacción con las corrientes contemporáneas del
arte internacional, y por otra parte ha asumido temas
centrados en problemáticas universales que trasladan
su marco de referencia desde materias locales para
alcanzar un rango mayor de enunciados.
La fotografía cubana de los 90 inició un recorrido
conceptual, muchas veces de carácter performático,
relacionado con los nuevos presupuestos con que la
filosofía postmodernista ha tratado de explicar la
realidad y especialmente el tono ficticio que permea
toda representación. En los primeros años de la década
resultó preponderante la temática del cuerpo, acompañada
de contenidos religiosos, feministas u homoeróticos,
sin obviar la importancia de otros temas como la migración
y las implicaciones de la ciudad y la naturaleza como
sitios arqueológicos.
A finales de la década una nueva generación de artistas
emerge, consciente de la importancia que ha adquirido
la imagen fotográfica en el mundo contemporáneo y
de su utilidad conceptual. Emplean recursos contemporáneos
de lenguaje y abarcan un nuevo espectro temático que
va desde las connotaciones del espacio privado, la
preponderancia de la memoria o las relaciones de poder,
hasta las manipulaciones de que es víctima la historia.
Esta nueva generación también proyecta su discurso
desde un basamento filosófico e incorpora nuevas tecnologías
al medio.
Fotografía y ficción. Imágenes de la nación moderna.
Paulette Silva Beauregard (Profesora del Departamento
de Lengua y Literatura de la Universidad Simón Bolívar,
Caracas, Venezuela)
Vale la pena preguntarse cuánto le debe la modernidad
en Latinoamérica a la fotografía y a las nuevas técnicas
de reproducción que permitieron la aparición de una
gran cantidad de revistas ilustradas desde finales
del siglo XIX, encargadas de construir la imagen de
una nación moderna. En Hispanoamérica se destacó,
entre otras, El Cojo Ilustrado (Caracas, 1892-1915),
no sólo por la calidad de los materiales que puso
en circulación, sino también por el cuidadoso trabajo
de reproducción de fotografías, grabados o dibujos.
Esta ponencia intenta trabajar tanto las fotografías
como las ficciones: los relatos y leyendas que las
acompañaban. No está de más recordar que era una práctica
común acompañar las imágenes con relatos, títulos
o leyendas que intentaban darles sentido. La fotografías
narraban historias que quiero retomar, relatos que
conjugaron ciencia y arte, respetabilidad y exhibición,
para hablar del progreso y de la nación (como las
famosas exposiciones del siglo XIX, las revistas ilustradas
funcionaron como vitrinas del progreso). Ese diálogo
entre imágenes y ficciones permitirá un acceso privilegiado
al proyecto de modernidad, de nación civilizada, que
se planteó la élite ilustrada hispanoamericana de
la época del modernismo.
Manuel Gómez Miralles: Memoria y fotografía
Lic. Sussy Vargas Alvarado (Costa Rica)
Desde hace aproximadamente una década vienen ocurriendo
en la fotografía costarricense una serie de manifestaciones
que han desencadenado un gran proceso de renovación.
Este interés se manifiesta no solo en el alto porcentaje
de exposiciones de fotografía pura y experimental,
sino también en la fundación de centros especializados,
la organización de conferencias o la filiación de
artistas plásticos a la fotografía como un medio contemporáneo
de expresión. Sin embargo, el desconocimiento y el
escaso estudio sobre el desarrollo histórico de la
fotografía en Costa Rica han hecho pensar erróneamente
que se trata de un movimiento nuevo sin antecedentes
importantes.
El caso de Manuel Gómez Miralles merece especial atención.
Su obra, realizada entre 1911 y 1963 aproximadamente,
nos brinda uno de los registros más valiosos sobre
la vida en Costa Rica durante la primera parte de
este siglo. Nacido en España en 1876, Manuel Gómez
Miralles llega a Costa Rica en 1884. Discípulo de
Harrison Nathaniel Rudd (fotógrafo norteamericano
radicado en Costa Rica de 1873 a 1913) aprende todos
los secretos de la fotografía. En 1911 establece su
negocio propio y en 1916 tiene ya un Taller Cinematográfico
y Fotográfico, lo que lo convierte en uno de los pioneros
del cine en Costa Rica. Su obra, dispersa en colecciones
privadas, se calcula en más de 65.000 placas; sin
embargo, el estudio de su trabajo y su vida aún permanecen
en la sombra de la historia del Arte Costarricense.
La obra de Manuel Gómez Miralles se equipara a la
de otros artistas latinoamericanos como Agustín Víctor
Casasola, Jesús Yan o José Noriega, quienes con su
trabajo y dedicación recopilaron para siempre la memoria
visual de nuestros pueblos.
Habitaciones propias o apropiadas. El Cuerpo en
la fotografía actual en Costa Rica.*
Adela Marín Villegas (Costa Rica)
Breve mención de los autores y propuestas fotográficas
que actualmente abordan el uso del cuerpo como recurso
iconográfico en Costa Rica. En la producción de la
fotografía como objeto de arte (y en este contexto
geográfico) se trata de un tema muy importante. Algunos
fotógrafos lo abordan desde áreas y lenguajes muy
diversos que van desde lo documental, con tratamientos
técnicos puros sin ninguna intervención, hasta propuestas
intimistas con una gran carga experimental en cuanto
a materiales y técnicas. Además de esto, se concibe
la fotografía no como un lenguaje único sino como
un recurso más, inseparable de otros objetos o disposiciones
espaciales. Algunas de estas producciones tienen como
ingrediente común una búsqueda o interpretación de
la realidad por medio de la introspección, lo que
conlleva a una interpretación de sí mismos y de su
contexto (en algunos casos se recurre incluso a fotografiar
el propio cuerpo del artista). Esta realidad se plantea
en diferentes ámbitos: su relación más íntima desde
el recuerdo familiar, la relación de pareja, los roles
sexuales y sociales, el dolor y el ser finito e infinito,
mezclada a su vez con la iconografía popular. Se refleja
sobre todo lo que se siente como individuo inmerso
dentro de un contexto social específico, en cuyo orden
impuesto por el colectivo hay que encajar. Artistas
como Fernando Acuña, Jorge Albán, Mirtha Castro, Karla
Solano, Jaime David Tischler, Sussy Vargas son algunos
que han logrado una producción importante en cuanto
al tema se refiere. Y es precisamente en ellos en
quienes hace se énfasis.
*La ponencia completa puede consultarse en el sitio
www.casa.cult.cu
Modos y formas del quehacer fotodocumental en México.
Antecedentes y consecuencias.
Dra. Rebeca Monroy Nasr (México).
Revisión sintética de la escuela de fotoperiodismo
mexicano que surgió en los años cincuenta, para encontrar
a finales de los sesenta una manera de realización
del discurso visual que documentaba la vida social
y política del país. Lejos de los foros convencionales
surgieron importantes fotógrafos teórico-prácticos
que conformaron una mirada distinta en la forma de
retratar la realidad manifiesta, procurando encontrar
los medios más adecuados a esta expresión social.
Los diarios y revistas de vanguardia lograron forjar
un espacio editorial que dio cabida a nuevos fotógrafos,
y surgió una generación de importantes fotoperiodistas
que mostraron con sus cámaras una realidad que se
había ocultado durante varias décadas. Asimismo, estos
fotógrafos se alimentaron de las innovaciones artísticas,
de las experimentaciones plásticas y renovaron su
discurso, de manera que surgió un puente entre fotodocumentadores
y fotoartistas con un compromiso social más serio.
Así la fotografía mexicana de los años ochenta fue
creando un espacio entre el arte y el periodismo,
cumpliendo su cabal labor informativa pero permitiendo
que las innovaciones estéticas también se permearan
en el ambiente. Aunque muchos de estos experimentadores
plásticos fueron desdeñados y condenados en su momento,
actualmente se han reunido las características gráficas
y estéticas, y comparten espacios de exhibición, publicación
y difusión. Son ahora los jóvenes fotógrafos quienes
aparentemente dejan de lado estas preocupaciones estético-sociales
para remitirse a un mundo más autocomplaciente y globalizante.
Colección Procesos antiguos de la Fototeca de Cuba.
Lisette Ríos Lozano (Conservadora de la Fototeca de
Cuba)
La Fototeca de Cuba, institución que desde 1986 tiene
a su cargo la tarea de promover, exhibir y conservar
la fotografía cubana contemporánea, ha ido al mismo
tiempo conformando su propia colección de procesos
antiguos a partir de compras a particulares y donaciones
tanto de particulares como de instituciones. Cuenta
en sus fondos con ejemplares de diversos procesos
fotográficos producidos en la segunda década del siglo
XIX y en los primeros años del XX en distintos formatos
de presentación y soportes. La intención de este trabajo
es dar a conocer estos procesos, formatos de presentación
y soportes que coexistieron en estos años, destacar
personalidades y estudios fotográficos reconocidos
en el mundo del retrato (tanto en el ámbito nacional
e internacional), colecciones y principales coleccionistas.
De esta manera podríamos mostrar cómo el cubano desde
el instante mismo en que se da a conocer la fotografía
se siente motivado y va en busca de este nuevo medio
de inmortalizar instantes, bien por conservar su propia
memoria, la del país y la de otras culturas (se fotografía
él, su familia, su entorno o colecciona imágenes venidas
del extranjero), o bien con el único interés de incursionar
dentro del mismo.
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PAOLO GASPARINI A TRAVÉS DEL
AUDIOVISUAL
Cómo me siento yo... La ciudad de las columnas, fue
el título del primero de tres audiovisuales que presentó
el 5 de marzo en la Sala Che Guevara de la Casa de
las Américas el prestigioso fotógrafo venezolano Paolo
Gasparini, que este año formó parte del jurado del
Premio de Fotografía.
La casa está en la calle, una mirada sobre el ser
cubano, tan de "puertas afuera", entre los años '61
y '65 del siglo pasado, cuando se vivía a fondo en
La Habana la emoción del triunfo revolucionario. La
pupila avisada de Gasparini registró el cambio de
actitud en los que hasta ayer eran víctimas y de pronto
se sentieron protagonistas, pero también de las roturas
y miserias de un tiempo difícil que arrastraba demasiadas
heridas del pasado reciente. Sobre toda la dureza
de las imágenes se levanta, sin embargo, una pasión
de vivir, subrayada por la música cubana de fondo,
que sólo puede ser captada por quien se mete en la
realidad arremangado, para dar testimonio participando.
Tras la relativa euforia de este comienzo, llegó la
gravedad reflexiva de dos audiovisuales que son meditaciones
casi dolorosas sobre la naturaleza y el fin último
del arte fotográfico.
El primero, La identidad de un malentendido: el fotógrafo
y la fotografía (1982-84) intenta responderse dos
preguntas básicas, una que no tiene respuesta clara
y definitiva, otra que tiene muchas y contradictorias:
¿qué es la fotografía?, y ¿para qué sirve?, que por
supuesto se conecta con ¿a quién o quiénes sirve?
Es un tejido de razones ontológicas y sociológicas,
de imágenes que contienen otras (fotos fotografiadas
en el contexto de su uso, fotos dentro de fotos, fotos
con espejos, cristales, reflejos, la imagen de la
imagen de la imagen). Las funciones: ¿para qué se
inventó la fotografía? ¿Para que el hombre conserve
la memoria, para que la Kodak gane millones, para
que el poder construya a su antojo la memoria histórica?
¿No es la fotografía otro instrumento de dominación?
La crisis de la representación veraz por los ambiguos
juegos de la manipulación, vistos con desgarradora
lucidez por un productor de representaciones. Un ojo
consciente. Y todo dicho a través de unas pocas palabras
y una sucesión extraordinaria de imágenes que se repiten,
se recombinan, se dicen y se contradicen. Aquí los
dos "discursos" han cambiado de signo: las palabras
reflejan, las imágenes hablan, una emulsión con la
música como aglutinante (o fijador, diría el fotógrafo).
"La imagen fotográfica siempre es ambigua", dice la
voz. ¿Tal vez eso la hace tan crudamente humana, tan
precariamente libre? La libertad siempre camina, y
debe caminar, por el filo de una navaja. ¿Tal vez
es un reflejo, no sólo de nuestra exterioridad significante,
sino de nuestra propia insegura condición?
El lugar de la fotografía, último de la serie, es
el complemento casi obligado del ensayo anterior (los
llamo ensayos en el sentido literario del término,
eso son con independencia de su soporte). Si el tema
de aquél era la imagen fotográfica con sus dilemas
éticos y metafísicos, la imagen casi humanizada, ahora
el centro de la cuestión es el fotógrafo mismo, Gasparini
usado como caso ejemplar. Una reflexión íntima del
ojo consciente, y la pregunta es: ¿vale la pena seguir
fotografiando, seguir registrando lo real con medios
tan imperfectos, insuficientes, manipulables? Es una
diatriba como la del amante contra la amada, construida
sobre imágenes que muchas veces se repiten del material
anterior, citas que con frecuencia adquieren un sentido
diferente, ilustración clara de la volubilidad del
significado. Pero si esa es su debilidad, ¿no es también
su riqueza y hasta su problemática grandeza? ¿No es
parte de su razón utópica existir para un futuro en
que los intereses creados no la ensucien, un futuro
que en parte depende de ella, por cuanto va a tener
necesidad de testimonio honesto? ¿No es también humano
el caballeresco impulso de defender lo débil, de arrancar
a la dama de manos de sus captores? Hay que estar
bien despiertos para no convertirse sin querer en
cómplices. "Una imagen que no forma parte de un todo
es una imagen rota", o sea, indefensa frente a quien
quiera negarla, invertirla, pervertirla. Por eso hay
que intentar un discurso cuya coherencia la abrigue.
No se trata, por supuesto, de la persecución de una
imposible pureza que nos convertiría en censores.
Puede el fotógrafo renegar cuanto quiera de la fotografía,
de sus usos prostituidos, de su pobreza como documento.
¿Vale la pena seguir fotografiando? Esta pregunta
se hace, y debe hacerse, en un momento de desesperación
o de duda, pero es en el fondo una pregunta retórica.
Porque ¿qué puede hacer un enamorado de la fugacidad
de las cosas, de sus cambios, de su futuro? Dice la
Locura de Erasmo que sólo el enamorado puede besar
con placer las verrugas de su novia. Este material
nos lleva hacia los límites territoriales de la fotografía,
allí donde linda sin confundirse con la poesía y combina
todos los ámbitos: privado y público, filosófico,
sociológico, psicológico, artístico, pero siempre
en función de la ética, de la idea de mejorar el mundo
y las cosas, a pesar de reconocer y deplorar su impotencia
para esto, lo único que debería importar.
Es cierto que la polisemia de la imagen la prepara
para ser desvirtuada. Pero también es una garantía,
la única quizás, de su libertad. Es por naturaleza
un tipo de pensamiento que se resiste a volverse unívoco,
que se mantiene siempre abierto para miradas más claras.
Por eso hay que seguir, "aunque se llenen los ojos
de arena."
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BORIS KOSSOY, DE MUNDOS Y REPRESENTACIONES
Pensar la fotografía latinoamericana actual a partir
de metodologías y conceptualizaciones desde la propia
América Latina, fue una de las problemáticas abordadas
en la ponencia "De la representación del mundo al
mundo de la representación"*. Esta exposición inaugural
del Dr. Boris Kossoy se convirtió en una muestra de
los diversos trabajos teóricos que se realizan sobre
la fotografía en nuestro continente. La historia de
los fotógrafos anónimos junto a una crítica de los
enfoques externos o positivistas que se acercan a
la historia de la fotografía en América Latina, condicionan,
como objetos de investigación del Dr. Kossoy, una
revalorización de los discursos construidos en torno
nuestro.
La fotografía viene a funcionar como el instrumento
idóneo para registrar la realidad latinoamericana,
transformándose en documento, representación, registro,
memoria, creación, ficción y construcción, a un tiempo
que destino.
La imagen fotográfica contiene en sí misma una naturaleza
ficcional vulnerable a los cambios de sus significados
y esconde detrás la trama que sobrevive como referente.
Boris Kossoy incursiona en el desmontaje hermenéutico
del proceso fotográfico, rescatando desde un ejercicio
de intelectualización aquellas interpretaciones ausentes
del discurso fotográfico, ya sea como estética o tecnología.
La fotografía, por tanto, se sitúa también como un
importante portavoz de nuestra historia.
La representación que del mundo logra realizar la
fotografía se ve entonces multifragmentada por las
disímiles historias que pueden construirse a partir
de las visiones de los creadores, artesanos de la
imagen sumergidos en una realidad velada. Lo representado
intenta entonces reivindicar su lugar en el mundo
a partir de su veracidad como imagen. Credibilidad
que no pone en tela de juicio la representación sino
los sustratos latentes de la ideología que la construye.
Boris Kossoy hace volver la mirada del mundo fotográfico
hacia la génesis de una imagen movilizadora de experimentaciones
y contenidos éticos, rescatando no ya una memoria
sintética para las nuevas sociedades, sino la arraigada
experiencia de lo que hemos sido.
* La ponencia del Dr. Boris Kossoy puede consultarse
en el sitio
www.casa.cult.cu
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MIGUEL RÍO BRANCO Y EL PAPEL
DE LA FOTOGRAFÍA EN LATINOAMÉRICA
La sesión de la mañana del martes 6 de marzo se inició
con la muestra de fotografías del brasileño Miguel
Río Branco. Esta obra, vista en conjunto, nos enfrenta
a la línea del tiempo, como bien apreció el Dr. Boris
Kossoy. Una evolución que es posible seguir. El tema
indígena -tan llevado y traído- marca en Río Branco
un cambio en la manera de acercarse a la fotografía:
el principio de una verdadera preocupación formal.
La cuestión del color, elemento tan arduo de conciliar
en la estética de la fotografía artística y documental,
es una cuestión simbólica en este autor. El simbolismo
se expresa en sus búsquedas internas. Él retrata aquello
que tiene un referente cromático en su interior. La
oscuridad, los tonos rojos y tierra, la luz anaranjada
hasta el delirio, constituyen una poética del submundo
retratado (las prostitutas, las cicatrices, los personajes
anónimos y representativos de una ciudad, por ejemplo).
Esta presentación dio paso al debate sobre el papel
actual de la fotografía en Latinoamérica. La realidad
del arte fotográfico contemporáneo, en nuestros países,
necesita de más puertas y ventanas abiertas. Las tendencias
de vanguardia en la fotografía apuntan por esta apertura
formal que ya hemos verificado en otras manifestaciones.
Los estancamientos conceptuales de la teoría del arte
acerca de lo permisible en materia artística parecen
no tener salidas inmediatas. Y el artista por su parte
no puede esperar. Su experiencia vital transforma
su percepción de la realidad y, por extensión, su
expresión creadora. El problema del colonialismo cultural,
y las estrategias del poder para manipular la imagen
de las masas marginadas y marginales, han de ser resueltos,
creemos, en más de un ámbito. También la fotografía
"artística" podría reflejar suficientemente nuestras
realidades internas y externas. Estos y otros tópicos
estuvieron en la base del diálogo.
Paolo Gasparini se mostró a favor de preservar la
importancia del ensayo fotográfico dentro del certamen.
En su opinión el ensayo constituye una reflexión más
amplia y profunda de la realidad y dependerá entonces
del fotógrafo la forma de plasmar el tema y su voluntad
de estilo. En las intervenciones del público presente
el consenso pareció inclinarse, precisamente, hacia
la necesaria apertura que mencionamos antes. La cantidad
y la calidad de las obras enviadas al premio este
año hablaron por sí solas.
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FOTOGRAFÍA VENEZOLANA,
COSTARRICENSE Y BRASILEÑA
El miércoles 7 de marzo asistimos a un feliz encuentro.
Las muestras de fotografía venezolana, costarricense
y brasileña dejaron en nosotros el sentimiento de
una revelación esperada, pero imprevisible.
María Teresa Bulton nos ofreció una síntesis de la
fotografía de autor venezolana en el siglo XX y la
presentación del nuevo número de la revista Extra
Cámara. Imágenes desde las primeras décadas del siglo,
donde el énfasis de los fotógrafos estuvo en el paisaje
y en el renacer del hombre americano en la conciencia
socio-cultural, hasta los últimos trabajos de la fotografía
documentalista y los ensayos fotográficos. El material
incluía también un paso breve a través de la labor
de las mujeres, en la cual el ojo femenino se descubre
en una mirada más que erótica solidaria hacia las
prostitutas. Detrás del discurso de la Bulton se hace
patente su esfuerzo, y aquel del colectivo con el
que labora, por la preservación del patrimonio iconográfico
venezolano y la difusión de la cultura fotográfica
latinoamericana.
El video que siguió - "Fotografía venezolana"- y la
charla sobre la descentralización de los procesos
y las técnicas de conservación de la fotografía llamaron
bastante la atención. Ser conscientes de la necesidad
de preservar la memoria histórica y visual de nuestros
pueblos, ya sea de una comunidad o de una familia,
significa brindarle herramientas a aquellas personas
o instituciones encargadas de ello y, por supuesto,
encontrar soluciones que abaraten los costos de este
empeño.
"El amor es un espacio ilusorio entre dos soledades
que se encuentran", esta frase de Jaime David Tischler
no es solo el aforismo de una fábula. Relata también
la angustia del creador que intenta captar ese espacio
ilusorio en una fotografía pura, en un fotomontaje,
en una instalación plástica, en la arquitectura pictórica
de su mundo interior y exterior. Del cuerpo y de su
uso como recurso iconográfico, de la relación entre
la vida, la materia, el tiempo y la memoria, de una
-otra- interpretación de la realidad, donde los roles
sexuales y sociales se transgreden, del drama individuos
inmersos dentro de un contexto social específico que
les impone un orden "irrefutable", de las relaciones
familiares y el imaginario religioso popular, de estas
y otras verdades nos habló Adela Marín Villegas. Su
intervención titulada "Habitaciones propias o apropiadas"
mostró diapositivas de la obra artística de un grupo
de fotógrafos y plásticos costarricences en la década
de los 90: Fernando Acuña, Jorge Albán, Mirtha Castro,
Karla Solano, Jaime David Tischler y Sussy Vargas.
De esta nómina que acabamos de mencionar se encontraban
presentes Jorge Albán y Sussy Vargas. "El desconocimiento
y escaso estudio que sobre el desarrollo histórico
del mismo existen, han hecho pensar erróneamente,
que la fotografía es un movimiento nuevo en Costa
Rica y que no tiene antecedentes importantes o que
valga la pena considerar." Estas palabras de Sussy
Vargas suenan aun más contundentes después que hemos
visto la serie de instantáneas de Miralles, en las
que aparece el desastre Virilla, en 1926. Este autor
que los conocedores de su obra han apodado con familiaridad
"el fotógrafo sin rostro". Miralles, que dedicara
una parte importante de su vida a la fotografía documental,
allá por los años veinte, cuando aún los fotorreporteros
en su mayoría andaban a la caza de un suceso sensacionalista
o el perfil de un personaje de moda, ha legado de
un archivo visual que permite asomarse a la vida de
Costa Rica durante la primera parte del siglo pasado.
La muestra de Jorge Albán recupera fotografías documentales
de tres autores que han tomado escenas de la cultura
afrocaribeña costarricence. Los estilos son distintos,
pero el interés con que los tres fotógrafos se han
apropiado de la realidad de estos hombres y mujeres
trasciende las miras folklóricas de simples turistas
de paso. Es evidente que celebran la riqueza y las
esencias de una comunidad étnica que ha defendido
su acervo cultural. En los comentarios de Albán se
mezclaron reflexiones teóricas, anécdotas y juicios
sobre el papel que las instituciones deberían desarrollar
en la conservación y difusión del arte y la memoria
iconográfica de su país.
Una revisión del mito clásico de la modernidad se
presentó en la tesis de la Dr. Fraya Freshe. La obra
del fotógrafo Milton Augusto de Azevedo al reseñar
fotográficamente la evolución arquitectónica de la
ciudad de Sao Paulo, en un período de 25 años, nos
deja intuir las contradicciones del proceso histórico
que ha tenido lugar. El análisis de la doctora Freshe
es antropológico. Durante mucho tirempo fue un lugar
común excluir de la interpretación de estos documentos
la presencia y la actuación de los habitantes de la
urbe que crecía y se "adecentaba". La investigación
que tuvimos la oportunidad de escuchar se dirige precisamente
hacia la dinámica socio-cultural que no contradice
el progreso, pero que se desenvuelve a otro ritmo
que la pavimentación de la calles y el trazado urbanístico.
¿Quiénes y cómo son las personas que transitan por
las aceras? ¿De qué maneras se comportan? ¿Qué tipo
de transporte utilizan? Estas y otras preguntas se
destacan en la lectura comparativa de la investigadora
brasileña.
Es difícil resumir en tan poco espacio el cúmulo de
impresiones positivas que nos dejó la jornada del
miércoles. Quizás la más importante haya sido constatar
que las expectativas de este evento sobre imagen y
memoria en América han sido superadas.
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EXPOSICIONES
Se mantienen en Casa todo el mes de marzo las exposiciones
que fueron inauguradas durante el Premio de Fotografía
Contemporánea:
FREE JAZZ
Muestra colectiva de Roberto Álvarez, Tessio Barba,
Alejandro González y Alfredo Ramos.
Exposición que reúne a cuatro jóvenes fotógrafos cubanos
con una idea común: hacer un paralelo entre su fotografía
y el free jazz. Para eso toman características de
esa música como la improvisación, la experimentación
y la libertad formal, y las utilizan como paradigmas
de su creación. Free Jazz en la fotografía representa
el derecho del artista a dejarse llevar por el encanto
de la forma sin pensar en tendencias ni en estilos
de moda, y la posibilidad de reflexionar sobre la
libertad de expresión en la producción artística.
Sala Contemporánea (3ra. y G, El Vedado. Abierta de
lunes a viernes, entre 10:00 a.m. y 5:00 p.m.).
ENSAYOS
Antología de obras de Niurka Barroso, ganadora de
la última edición del Premio Ensayo Fotográfico en
el año 1998. La muestra retrospectiva, todo un canto
a la tolerancia y la solidaridad humanas, ilustra
el proceso de apropiación del oficio por el que ha
transitado la vocación de esta artista. Recoge 33
imágenes de los ensayos En mi propia guerra (1998),
Vestidos de ilusión (1998), Génesis (1998), Mujeres
cubanas (1998-200), Modos de vivir en la Cima (2000)
y Las estaciones de Mabel (1999-2000).
Sala Manuel Galich (3ra. y G, El Vedado. Abierta de
lunes a viernes, entre 10:00 a.m. y 5:00 p.m.).
DIÁLOGO CON LA FOTOGRAFÍA
Por primera vez se expondrán en la Casa de las Américas
gran parte de los fondos fotográficos de su Colección
de Arte Haydee Santamaría. Nombres imprescindibles
de la fotografía latinoamericana y caribeña como Graciela
Iturbide, Luis González Palma, Sebastián Salgado,
José Medeiros, Luis Brito, Sandra Reiss, Annemarie
Heinrich, Fernell Franco y Luis Carlos Bernal estarán
presentes en esta muestra que también incluye obras
de los artistas cubanos Raúl Corrales, Korda, Juan
Carlos Alom, entre otros.
Un total de 154 autores y 207 obras que integran la
muestra, ofrecen un panorama de esta manifestación
en el siglo XX. La curadora de la exposición, Lesbia
Vent Dumois refiriéndose a este devenir opina: "la
fotografía, por el riguroso y universal tratamiento
de sus temas y significados, ha resultado en poco
tiempo una hazaña creadora."
Galería Haydee Santamaría (G y 5ta., El Vedado. Abierta
de martes a viernes de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. y los
sábados de 10:00 a.m. a 3:00 p.m.).
GASPARINI, RÍO BRANCO Y FORS
Obras de los jurados del Premio de Fotografía Contemporánea:
Paolo Gasparini (Italia, 1934), Miguel Río Branco
(España, 1946) y José Manuel Fors (Cuba, 1956).
Galería Haydee Santamaría. (G y 5ta., El Vedado. Abierta
de martes a viernes de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. y los
sábados de 10:00 a.m. a 3:00 p.m.).
PREMIO DE FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA 2001
Selección final de 16 artistas, entre los 166 participantes
de 20 países, que conforman la muestra Premio de Fotografía
Contemporánea 2001. Incluye a los fotógrafos argentinos
Luis Martí, Paulo Horacio Ravarino, Carolina Furque
y Guadalupe Miles; a los brasileños Evando Teixeira
(Mención), Marcelo Prates y Luzia Simons; a los cubanos
Manuel Piña (Premio), Marta María Pérez, Luidmila
Velasco y Nelson Ramírez; a los mexicanos Alberto
Contreras (Mención), Margarito Pérez Retana (Pablo
Laín) y Jerónimo Arteaga Silva; al colombiano Álvaro
Ricardo Herrera; la ecuatoriana Vivian Bibliowicz
y la guatemalteca Lissie Habie.
Galería Latinoamericana (3ra. y G, El Vedado. Abierta
de lunes a viernes, entre 10:00 a.m. y 5:00 p.m.).
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CONVOCATORIA:
PREMIO LA JOVEN ESTAMPA 2001
(Del 19 al 29 de noviembre)
La Casa de las Américas convoca a los jóvenes grabadores
latinoamericanos y caribeños a participar en la sexta
edición del Premio la Joven Estampa. Este premio de
carácter bienal tiene como objetivo posibilitar el
conocimiento y la divulgación de la obra de los jóvenes
grabadores, propiciando un acercamiento, sin limitaciones
de estilo o técnica, a la más reciente producción
de esta expresión de gran arraigo en el Continente.
El Premio La Joven Estampa se otorgará en la Casa
de las Américas en el mes de noviembre del 2001, de
acuerdo con las siguientes bases:
1. Podrán participar los grabadores nacidos o naturalizados
en Latinoamérica y el Caribe no mayores de 35 años.
2. Se enviarán no más de tres obras por artista, de
igual o diferente técnica. Se admitirán propuestas
experimentales y montajes tridimensionales.
3. Las obras bidimensionales se enviarán sin enmarcar,
no podrán imprimirse en soportes mayores de 75 x 110
cm y la edición estará debidamente firmada y numerada.
Las tridimensionales no deberán exceder en su montaje
de 3 metros cuadrados.
4. Los participantes deberán enviar con la obra la
siguiente documentación:
- Ficha biográfica
- Ficha técnica, a lápiz y al reverso de las obras,
con los siguientes datos:
- Nombre del autor
- Título de la obra
- Técnica
- Medidas y fecha de realización
- Indicaciones para el montaje de la obra
5. Ningún autor podrá participar con obras que hayan
obtenido algún premio nacional o internacional.
6. La Casa de las Américas se hará responsable de
la conservación y seguridad de las obras una vez recibidas
y hasta su devolución.
7. Las obras deberán ser remitidas a la Casa de las
Américas, 3ra. y G, El Vedado, La Habana, Cuba; o
a la misma dirección por intermedio de las Embajadas
de Cuba.
8. Las obras deberán ser enviadas o entregadas en
los lugares mencionados en el punto 7, antes del 30
de septiembre del 2001.
9. El jurado, que tendrá carácter internacional, estará
integrado por tres personalidades de reconocido prestigio
en la manifestación y tendrá la responsabilidad de
otorgar el premio y seleccionar las obras para la
muestra.
10. El mejor conjunto recibirá 1 000.00 dólares o
su equivalente en la moneda nacional correspondiente.
El artista premiado realizará una muestra personal
en La Habana durante la séptima edición del Premio
La Joven Estampa. La obra premiada pasará a integrar
los fondos de la Colección Arte de Nuestra América
Haydee Santamaría, que atesora la institución.
11. El Premio podrá ser declarado desierto pero no
dividido.
12. Los jurados podrán otorgar menciones a las obras
que en su consideración lo ameriten.
13. El premio se dará a conocer el 29 de noviembre,
en la inauguración de la muestra resultante del evento,
que integran el premio, las menciones y otras obras
seleccionadas por el jurado. La exposición se exhibirá
en la Galería Latinoamericana de la Casa de las Américas
durante tres meses a partir de la fecha inaugural.
14. La Casa de las Américas comercializará las obras
exhibidas en caso de que el artista lo autorice, reservándose
el 40 % del valor establecido por el autor.
15. Las obras no seleccionadas serán devueltas por
correo aéreo a partir del mes de febrero del 2002.
El autor que desee utilizar otra vía para la devolución
de sus obras, deberá consignarlo y abonar la cantidad
requerida para ello.
El premio y las menciones conformarán una exposición
itinerante, junto a las obras seleccionados de los
países que soliciten la muestra. Las instituciones
interesadas en exhibir esta exposición pueden hacer
la solicitud a la Dirección de Artes Plásticas de
la Casa de las Américas .
La Casa de las Américas agradece a los artistas la
donación de sus obras a la Colección Arte de Nuestra
América Haydee Santamaría, que atesora una valiosa
representación gráfica.
TALLER INTERNACIONAL SOBRE TÉCNICAS SERIGRÁFICAS
EXPERIMENTALES
(La Habana, del 19 al 29 de noviembre del 2001)
La Dirección de Artes Plásticas de la Casa de las
Américas convoca a grabadores, pintores, dibujantes,
escenógrafos, y otros artistas visuales, a un taller
intensivo sobre las nuevas técnicas experimentales
de la serigrafía, impartido por el prestigioso artista
plástico argentino-israelí Tuly Bauman.
La serigrafía es una técnica que amplía continuamente
sus áreas de aplicación. Sin embargo, con frecuencia
se piensa que para obtener impresiones de calidad
se precisan equipos sofisticados y costosos. Tuly
Bauman demostrará que se trata de un mito. En su propia
obra, ha conseguido efectos y texturas sorprendentes
con la utilización de materiales sencillos y eficaces,
y compartirá sus experiencias con los alumnos en este
taller de corte eminentemente práctico. Juntos, experimentarán
las posibilidades de impresión sobre diversos materiales,
como textiles, metal, cerámica, vidrio, y otros.
Otro de los objetivos del curso será mostrar las relaciones
de la serigrafía con otros medios de impresión, como
la litografía y la xilografía, y los resultados de
esta mixtura de técnicas.
El curso tendrá una duración de 10 días y 60 horas
lectivas, y como atracción adicional incluirá clases
magistrales de los artistas que integrarán el jurado
del Premio La Joven Estampa.
La cuota de inscripción es de 100 USD, y será abonada
a su llegada a las Casa de las Américas. Al concluir
el curso los participantes obtendrán un certificado
acreditativo. Los interesados deberán enviar su solicitud
de matrícula antes del 30 de octubre del 2001.
A fin de facilitar su traslado y estancia en Cuba,
diríjase a su Agencia de Viajes o a:
CASA DE LAS AMÉRICAS
3ra y G, El Vedado, La Habana, Cuba
Tels.: (537) 552712, 552706 al 09. Fax: (537) 334554,
327272
Telex: 511019 c amer cu
plastica@casa.cult.cu
La Casa de las Américas cuenta con una residencia
académica, con precios económicos que ponemos a su
disposición. Dada la capacidad limitada debe solicitar
su reservación 30 días antes de su arribo a La Habana.
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Dirección de Comunicación e Imagen
Tel./fax: (53 7) 55-2717
e-mail: prensa@casa.cult.cu
Casa de las Américas
3ra. y G, El Vedado
La Habana 10400
Cuba
Tels.: (53 7) 55-2706 al 09
Fax: (53 7) 33-4554
e-mail: casa@casa.cult.cu
www.casa.cult.cu
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