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Banda Ancha móvil el modelo
cambia: Retos e inversiones para
la evolución WiMAX-LTE
Ajustes en el tráfico,
gastos, disponibilidad de
productos y cuestiones de
espectro en cada país marcarán
el fin de la etapa incipiente de
LTE. Estos son algunos de los
temas sobre los que TyN conversó
con Jesús García Loire,
directivo de ZTE.
En charla exclusiva con TyN,
Jesus García Loire, Marketing
Solution Manager de ZTE expuso
su visión sobre el estado actual
del mercado y aquellos puntos
que aún son necesarios resolver
para la evolución de esta
tecnología en la región
Latinoamericana.
– Cuéntanos Jesús, ¿cómo ves la
banda ancha móvil 3G en toda
Latinoamérica?
-La industria de las
telecomunicaciones, desde
operadores, fabricantes y
distribuidores, se enfrentan a
una serie de retos a la hora de
alcanzar lo que denominamos
banda ancha móvil. En general,
estos retos aplican a cualquier
mercado, cualquier sector donde
opere un operador móvil. Son
issues muy parecidas para todos
y especialmente en la Argentina,
donde la penetración de
telefonía móvil es superior al
cien por cien, como sucede
prácticamente en todos los
mercados europeos.
Pues, ¿a qué cosas me refiero?
En primer lugar, por primera vez
en la historia de los operadores
móviles, hay un desajuste entre
el tráfico que un operador móvil
va a tener que usar y los
ingresos, la cantidad de dinero
que ingresa por ello. Hasta
ahora, tenían la "vaca lechera",
como le decimos en España, que
es el SMS. El SMS, traducido a
dinero, equivale a pagar más de
3.000 dólares por mega, un SMS
ocupa muy poquito en la red y se
cobra 15, 20, 25 céntimos de
dólar. O más si añades servicios
de valor agregado. Traducido a
megabits, son más de 3.000
dólares. Es un negocio redondo.
Es como pagar 9.000 dólares por
el ADSL. Por lo tanto, el
operador móvil se encuentra ya
con la primera disyuntiva: para
la banda ancha móvil, el modelo
de negocio cambia, mucho más
tráfico y los ingresos se
mantienen prácticamente
constantes o crecen un poquito.
Por lo tanto, tiene que empezar
a mirar mecanismos para abaratar
el coste medio por bit
transmitido en su red.
En segundo lugar, las redes
backhault. La red backhault es
la que conecta toda la
infraestructura de radio con el
resto de la red. Esa red puede
estar hecha para una serie de
tráfico, que no va a soportar
los tráficos que van a generar
la banda ancha. Cuando digo
banda ancha estamos hablando de
LTE, que la industria considera
que será el estándar de facto,
al que van a migrar todos los
operadores, independientemente
de la tecnología que están
utilizando. En Europa se utiliza
W-CDMA; en Estados Unidos y
algunos países de América, TDMA;
en China se utiliza TD-SCMA. Sin
embargo, todos han confirmado,
tanto en Japón por DoCoMo, como
China Mobile, que es el operador
móvil más grande del mundo, como
Verizon en Estados Unidos, han
confirmado que van a adoptar LTE.
– Para llegar a LTE, todavía
estamos en una etapa incipiente.
Recién en el 2013, van a estar,
si las inversiones acompañan.
– Estamos en una etapa
incipiente y para llegar a LTE,
tenemos que abordar todas esas
cosas que te estaba comentando.
Es decir, la industria comenta
LTE para el 2011, 2012, 2013.
Pero si el operador móvil no
toca estas cosas que te estoy
diciendo, no va a llegar ahí. Si
no estudia los costes de su red
y reduce los costes por bit
transmitido, al menos unas diez
veces con respecto a los costes
actuales, no va a poder llegar a
LTE. Es así de sencillo.
Lo que la industria comenta es
si LTE va a ser la tecnología
estándar, de facto, para todos
los operadores móviles que vayan
a cuarta generación (4G).
Estamos hablando del desajuste
de los ingresos, estamos
hablando de la red backhault,
que afecta a móviles en el
momento en el que empiezan a
añadir tráfico de datos con
mucho volumen de información.
En cuanto al espectro
radioeléctrico, LTE define
diferentes bandas, lo cual es
muy bueno porque cada país tiene
una disponibilidad de espectro
radioeléctrico diferente y
servicios de 2G y 3G en
diferentes bandas de frecuencia.
Otra cosa es a nivel económico,
los operadores que actualmente
cargan tarifas desorbitadas
cuando uno hace roaming de datos
entre países. En muchos países
no existe disponibilidad de
espectro para encontrar un canal
de subida y un canal de bajada
prácticamente consecutivos en el
espectro. Entonces, LTE define
una variante tecnológica, que es
LTE TDD, que permite asignar
diferentes intervalos temporales
(timeload) en el canal de bajada
y aumentar su ancho de banda.
– ¿Cómo crees que va a
evolucionar –o involucionar,
según el caso– WIMAX?
– A fecha de hoy, WIMAX está más
avanzado tecnológicamente en
cuanto a disponibilidad de
productos por parte del
fabricante. Hay productos en el
mercado y redes desplegadas,
ejemplo, en la India, en
Australia, Estados Unidos de
primer nivel. Sin embargo, eso
obedece a un factor de time to
market, es decir, tenemos redes
disponibles, podemos utilizarla.
No así con LTE, que todavía lo
máximo que hay es pilotos o
pruebas de laboratorio con
ciertos operadores y ciertos
fabricantes, entre los cuales
está ZTE, por supuesto, pero de
momento no se ha trascendido o
no se ha superado la fase de
pruebas técnicas de laboratorio.
Por eso los operadores tengan
que disponer de banda ancha
móvil de cuarta generación han
tenido que ir a mobile WIMAX,
puesto que no había otra
tecnología de cuarta generación
disponible hasta la fecha.
Sin embargo, ¿qué va a suceder
en el futuro? WIMAX frente a
HSPA/HSPA+ no aporta un
performance mejor en cuanto a
alcance, no aporta mejoras
técnicas. Con lo que la vía HSPA/HSPA+/LTE
es una vía que va a dar mejor
rendimiento que WIMAX. Por lo
tanto, en cuanto LTE madure en
el mercado, o no madura pero
esté disponible en el mercado de
WIMAX, para mí va a desbancar la
opción de los operadores de
cuarta generación. Los que estén
en WIMAX, probablemente puedan
permanecer en WIMAX, LTE también
tiene formas de integrar
diferentes accesos. De hecho,
hay estudios que esperan que el
80 o 90 por ciento sea LTE y no
WIMAX como opción elegida por
los operadores para banda ancha
móvil. A largo plazo estamos
hablando de dos o tres años.
– ¿Qué le dirías a los
operadores que hoy están optando
por WIMAX?
– Es una visión. Hay muchas
opciones en la tecnología.
Incluso, para LTE, podemos decir
que si migramos directamente
desde HSPA. Es una visión
tecnológica y de negocios. Por
ejemplo, para LTE, estamos en
3G, HSPA, se puede ir
directamente o se puede pasar
por HSPA+. Hay operadores que
han optado por pasar por HSPA+ y
hay operadores que ha optado por
esperar y pasar directamente a
LTE.
Lo mismo pasa para WIMAX: hay
operadores que han dicho no
esperamos a LTE, queremos una
solución de banda ancha móvil y
por lo tanto optamos por WIMAX.
En el caso de Telmex,
simplemente entiendo que es una
cuestión de time to market,
tecnología y disponibilidad. A
fecha de hoy, hay WIMAX, han
hecho los números, han hecho su
caso de negocio, les funciona o
al menos es creíble, verosímil,
y han optado por esa tecnología.
No digo que sea una decisión
incorrecta, sino simplemente una
decisión en el tiempo.
– ¿Cómo ves los países de
Latinoamérica? ¿Cuáles están
evolucionando más, cuáles están
reaccionando mejor frente a
WiMAX? ¿Están esperando, no
están esperando? ¿Se está
reinvirtiendo? Porque hay muchas
inversiones paradas en estos
momentos… –En general, América
Latina y América han optado por
el estándar CDMA, que su
evolución natural hacia 4G
hubiera sido el UMB, el
Universal Mobile Broadband.
Tenemos una referencia muy
importante en Estados Unidos:
han optado con CDMA migrar no
hacia UMB, sino hacia LTE, y ése
también puede ser el camino que
sigan otros países de
Latinoamérica, puesto que en
diferentes estándares, todos y
algunos operadores de primera
magnitud, estoy hablando de NTT
DoCoMo y China Mobile,
Telefónica y Verizon en EE.UU.
han llegado a adoptar esta
tecnología. No es descartable,
pero es razonable pensar que
estos operadores en esos países,
aunque hayan iniciado sus
orígenes en CDMA, también tomen
la misma decisión y vayan hacia
LTE. Es más fácil, es decir, es
algo mucho más lógico acoplarse
al mercado si todo el mercado
está eligiendo LTE, más por
economía de costes y
compatibilidades de equipos y
terminales, que adoptar otra
tecnología diferente. Es mucho
más arriesgado.
– ¿Crees que las inversiones van
a empezar a fluir normalmente a
partir de cuándo?
– Yo creo que en dos factores:
uno macroeconómico, la situación
de crisis económica global frena
inversiones en muchos aspectos
de la industria, no sólo de
telecomunicaciones; y cuándo
vamos a disponer de soluciones
comerciales de LTE. Esos son los
dos factores que van a marcar el
momento en el que los operadores
van a poder.
De todas maneras, en América
Latina la evolución a LTE puede
ir un poquito más despacio,
puesto que todavía queda un
recorrido en muchos países en
cuanto a la penetración de
telefonía móvil, incluso de 3G.
Pegar el salto a 4G es un salto
que tiene mucho sentido en
mercados muy maduros: tasas de
penetración de más del cien por
cien, con los usuarios
acostumbrados ya a utilizar
datos con banda ancha móvil. En
algunos países de Latinoamérica
no tenemos esa sensación
todavía. Por lo tanto, creo que
el gap todavía es de unos
cuantos años. Seguramente, se
acabará en el mismo sitio, pero
quizás tardemos un poquito más.
– En realidad, la penetración de
banda ancha es bastante pequeña
en la Argentina y está
concentrada básicamente en
Buenos Aires.
– Para el caso de zonas rurales
se puede contemplar mecanismos
más creativos. Es decir, es
evidente que el usuario de una
zona rural, una zona remota, no
va a estar acostumbrado a
manejar el uso de datos como un
usuario de la ciudad,
simplemente por la costumbre de
vida, como esta acostumbrado a
trabajar o a manejarse. Pero sí
se pueden encontrar mecanismos
alternativos, por ejemplo el
compartir una SIM entre
diferentes usuarios en una aldea
hace que esa SIM sea rentable.
– Luego de los informes que
hemos hecho, tenemos datos de
que 3G no ha penetrado tanto y
que no funciona tan bien.
– Es una situación difícil a la
que se tienen que enfrentar los
operadores porque los retos a
los que yo me refería antes
obligan a hacer inversiones en
la red. Es una inversión a
futuro, para que el coste por
bit transmitido sea inferior. Es
un poco una paradoja: invertir
para recoger. Los valores que se
comentan en banda ancha son
valores en principio teóricos y
que dependen de una serie de
variables. La más importante de
ellas es la banda ancha
compartida, es decir, depende
del número de usuarios que estén
haciendo una descarga en ese
momento.
Y luego depende de las
condiciones de la señal de radio
en ese momento: si es más débil,
si hay una interferencia. Con lo
cual, si el usuario está
decepcionado por su experiencia
en 3G, si espera recibir una
experiencia como la banda ancha
fija, se va a llevar una
decepción, porque no va a ser
así. Esto hay que tenerlo muy en
cuenta a la hora de hablar de
banda ancha móvil. Es un
objetivo diferente, es
movilidad, para otras cosas
diferentes. Lo fundamental es
dar mucho ancho de banda o dar
movilidad.
– Desde el punto de vista
económico, sería un excelente
negocio invertir para que crezca
rápidamente la banda ancha móvil
y fija para poder facturar mucho
más. Si lo vemos inversamente,
esto es el "anti-negocio".
– Es el anti-negocio, pero ahora
mismo, los operadores se
plantean: qué prefiero, morir de
éxito, que el usuario descargue
todo lo que quiera, que la red
se me caiga y que la experiencia
para todos sea malísima y no la
quieran volver a repetir; o lo
limito mientras abordo esos
desafíos que comentaba, mientras
actualice mis redes, el
backhault, el backbone, reduzco
el costo por bit y una vez que
haga eso podré ofrecer banda
ancha con tarifa plana sin
limitaciones. Entonces están los
operadores en ese dilema,
diciendo: "déjame un tiempo para
que yo me prepare, ahora mismo
no soy capaz de que en una
ciudad entera, el 20 por ciento
se conecte y me descargue
películas. Literalmente se me
cae la red.
– Yo no veo un sentido ético en
los operadores, es decir, con
los monopolios que existen en la
región es probable que se caiga
una red y no podamos hablar, ni
podamos conectarnos.
– Más que un sentido ético, es
un sentido de negocios, es
decir, si un operador hace eso y
la cosa va mal, los usuarios en
un régimen de competencia,
pueden optar y decir: "este
operador no me interesa, no
estoy satisfecho, me voy a
otro". Debe haber un regulador
que asegure el ámbito
competitivo. En el ámbito
europeo, los mercados están
regulados para evitar el
incumplimiento y que el operador
dominante no tenga una ventaja
abusiva, para que los otros
puedan ofrecer cosas
alternativas, para que el
cliente que no esté satisfecho
se pueda cambiar y ofrecerle un
servicio igual o mejor. Por lo
tanto, la figura del regulador
debe ser clave.
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