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Técnicas de lectura rápida
Por MARTA
VÁZQUEZ-REINA
Una buena velocidad lectora
proporciona una visión global
del texto y mejora la capacidad
de comprensión
Al contrario de lo que se pueda
pensar, leer con excesiva
lentitud puede dificultar la
comprensión de un texto, puesto
que la velocidad lectora está
relacionada de forma directa con
la lectura comprensiva. Corregir
errores como la vocalización, la
regresión o los movimientos
corporales mientras se lee y
aplicar distintas técnicas de
lectura pueden ayudar mejorar la
habilidad lectora de cada uno.
"Un buen lector no lee palabra
por palabra sino que agrupa las
palabras". Ésta es una de las
primeras pistas que aporta
Maurice Guidici en su manual de
'Entrenamiento para la lectura
rápida y eficaz' para comprender
por qué leer a mayor velocidad
es más efectivo que leer
lentamente. La teoría que avala
esta idea se centra en que el
"lector rápido", que es capaz de
abarcar más palabras de una vez,
capta la información de un texto
de forma global, consiguiendo de
esta forma leer ideas, no
palabras, lo que le lleva a una
comprensión más eficaz de lo
leído. Sin embargo, el "lector
lento", al leer las palabras de
una en una, debe esforzarse más
para enlazar los significados y
alcanzar así una idea genérica
del contenido de la lectura.
Como bien afirma Mª Teresa
Bofarull en su libro
'Comprensión lectora: el uso de
la lengua como procedimiento',
"la velocidad lectora no es
adecuada cuando su lentitud hace
que se pierda el recuerdo de las
palabras que se acaban de leer,
lo que hace difícil dar sentido
a las frases y establecer
relaciones entre ellas".
La velocidad de lectura de cada
uno debe adaptarse siempre al
tipo de texto y a la finalidad
por la que se lee Sin duda
alguna, cuando se habla de
rapidez lectora ésta debe ir
unida a la lectura compresiva,
no sirve de nada ser capaz de
leer de forma veloz un texto si
después no somos capaces de
explicar lo que hemos leído. Por
eso, la velocidad de lectura de
cada uno debe adaptarse siempre
al tipo de texto y a la
finalidad por la que se lee; es
decir, no es lo mismo leer un
texto complejo de un manual que
se debe estudiar para un examen
que un sencillo artículo de una
revista que se lee por
entretenimiento. Es importante
antes de comenzar a leer un
texto determinar cuál es el
propósito de la lectura para
fijar así la velocidad más
adecuada.
Técnicas de velocidad La lectura
continuada permite ampliar de
manera significativa el
vocabulario, imprescindible para
que la velocidad de lectura sea
mayor Para conseguir alcanzar
una adecuada velocidad lectura
hay que partir de unas premisas
básicas. En primer lugar, lo más
importante es leer y leer,
cuanto más y más variado mejor;
sólo de este modo, con la
práctica, se obtiene un buen
hábito que permita leer de forma
rápida y eficaz. Asimismo, la
lectura continuada permite
ampliar de manera significativa
el vocabulario, imprescindible
para que la velocidad de lectura
sea mayor. Por otra parte, la
concentración juega un papel
fundamental en el ritmo de
lectura, por eso, hay que
intentar leer siempre en un
entorno sin distracciones en el
que el lector pueda concentrarse
fácilmente.
Además de estas premisas, hay
también una serie de técnicas
para aumentar la velocidad de
lectura que han sido
experimentadas en muchas
ocasiones y se ha comprobado su
efectividad:
Técnica de las tres paginas:
ésta es una de las técnicas para
incrementar la rapidez de
lectura más eficaces. Para
llevarla a cabo, lo primero que
se debe hacer es seleccionar
tres páginas consecutivas de un
libro; la primera de ellas se ha
de leer al ritmo normal de
lectura que se suela utilizar,
la segunda hay que intentar
leerla a la mayor velocidad
posible, aunque no se comprenda
o entienda nada, y la tercera y
última página se lee asimismo lo
más rápido que se pueda, pero
esta vez intentando comprenderlo
todo. Con la repetición
continuada de esta técnica el
lector puede comprobar como cada
vez aumenta más su velocidad
lectora.
Técnica de la postal: este
sencillo sistema tan sólo
requiere un texto y una
cartulina o postal. La técnica
consiste en situar la postal
debajo de la primera línea del
texto e ir bajándola línea a
línea a medida que se avanza en
la lectura hasta finalizar la
página, intentando incrementar
la velocidad lectora mientras se
progresa en el texto. Este
método está concebido como una
forma de ampliar el campo
visual, pudiendo captar de una
vez todas las palabras de cada
línea.
Skimming: literalmente esta
técnica se traduce por
"descremar", y aplicada a la
lectura significa prescindir de
aquellas palabras que no son
necesarias para comprender un
texto; es decir, con este método
el lector debe intentar mediante
una lectura rápida captar las
ideas fundamentales de un texto
pasando la vista por todas las
palabras, pero interiorizando
tan sólo aquéllas que afectan al
significado y desechando otras
"inútiles", como pueden ser en
algunos casos artículos o
adverbios que actúan como
recursos ornamentales.
Errores de lectura ¿Vocaliza
mientras lee?, ¿pasa el dedo por
las líneas? Si es así, debe
saber que esos hábitos y otros
que se suelen utilizar de forma
sistemática entorpecen de manera
significativa la velocidad
lectora de un texto. A
continuación, detallamos algunos
de los errores más frecuentes
que se comenten mientras se lee
recogidos por Juan Carlos
Garelli en 'Método de lectura
veloz' y Richadeau en su 'Método
de lectura rápida'. Evitarlos es
el primer paso para conseguir
una lectura eficaz.
Vocalizar: la mente funciona más
rápido que la boca, por tanto,
si a la vez que leemos
vocalizamos las palabras
retrasamos la velocidad de
lectura. Una buena manera de
evitar esta mala práctica es
introducir durante la lectura un
lápiz o bolígrafo entre los
labios para impedir la
vocalización.
Subvocalizar: en ocasiones, aún
sin mover los labios se repiten
mentalmente las palabras que se
leen, provocando de esta forma
el mismo retraso que con la
vocalización. Intentar captar
las ideas, no las palabras puede
ser un buen método para
erradicar este hábito, al igual
que incrementar de manera
forzosa la velocidad de lectura.
Regresiones: volver una y otra
vez sobre el texto leído
ralentiza la lectura de forma
significativa; es importante
evitar las regresiones
limitándolas a cuando sean
estrictamente necesarias porque
no se haya comprendido la
totalidad de un párrafo
completo.
Movimiento: los movimientos de
cabeza y cuerpo mientras se lee
pueden provocar que se pierda la
vista del texto y se pierda de
ese modo el ritmo de lectura.
Hay que intentar limitarse al
movimiento ocular sobre el
texto.
Guiarse con el dedo: utilizar un
dedo o un lápiz para guiar o
direccionar la lectura
constituye un habito de apoyo
que, aunque en un principio
puede ser eficaz para adquirir
un hábito de lectura rápida, si
se abusa de él puede llegar a
ralentizarla.
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Gentileza: CONSUMER EROSKI
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