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El surrealismo y los límites
del lenguaje
Carlos M.
Luis
I. EL AUTOMATISMO
En su ensayo titulado “El
Surrealismo en sus Obras Vivas”
André Breton manifestó que: En
la actualidad es bien sabido que
el Surrealismo, en cuanto
movimiento organizado, nació de
una operación de gran
envergadura con respecto al
lenguaje… (1) ¿Hasta qué límites
estuvo Breton dispuesto a llegar
con respecto al lenguaje?
Después de los primeros
experimentos automáticos que
hiciera junto con Philippe
Soupault: “Les Champs
Magnetiques”, (2) Breton
continuó practicando el
automatismo con ciertas
precauciones. El límite se
encuentra pues, en las
precauciones que Breton tomó con
relación a la escritura
automática, cuya historia, para
decirlo en sus propias palabras,
fue la de un infortunio
continuo. A pesar de ello, el
automatismo le suministró a la
expresión surrealista, una
fuente inagotable de energía
poética, que aún se mantiene
viva.
En “Le Surrealisme et la
Peinture” Breton pudo afirmar
entonces: El automatismo
heredado de los mediums, se
mantendrá en el Surrealismo como
una de sus dos grandes
direcciones… sostengo que el
automatismo gráfico asi como el
verbal… tiene el mérito de
manifestar y en una cierta
manera resolver… la sola
estructura que responde a la no
distinction cada vez más
establecida, de las cualidades
sensibles y de las cualidades
formales… de las funciones
sensitivas y las funciones
intelectuales (3) Para Breton la
práctica del automatismo
significaba la recuperación de
los poderes perdidos, no sujetos
a los determinismos impuestos
por la cultura occidental. Para
ello recurre entonces a los
primitivos, los dementes y los
hermetistas, con la intención de
recuperar la conciencia de los
orígenes. Lo que trae el
automatismo al primer plano, es
lo que nuestro inconsciente
colectivo continua guardando y
que aparece, cada vez con menos
frecuencia es necesario añadir,
en las pocas culturas primitivas
que aún quedan. En ese sentido
Breton nunca cesó de ver en
Freud el que abriera las llaves
de un trasmundo donde se juega
el destino humano: Es necesario
concederle a Freud que la
exploración de la vida
inconsciente suministra las
únicas bases de apreciación
válidas de los móviles que hacen
obrar al ser humano… partiendo
de ahí, el surrealismo no ha
cesado de hacer valer el
automatismo, no solo como método
de expresión en el plano
literario y artístico, sino como
primera instancia con vistas a
una revision general de los
modos de conocimiento (4).
La riqueza poética que el
automatismo genera, ha sido
conservada además dentro de la
tradición hermética, sobre todo
en la Alquimia. El lenguaje, los
emblemas y los alfabetos
herméticos, realizan la doble
función de comunicar y a su vez
ocultar, un mensaje destinado
sólo a los videntes, en el
sentido que Rimbaud le dio a ese
término. En segundo lugar existe
lo que Michel Thévoz llamó “el
lenguaje de la ruptura” que le
pertenece a los locos
literarios. Los elementos
disociadores de las
manifestaciones verbales de los
dementes, formaron parte de uno
de los experimentos poéticos más
logrados del Surrealismo: “La
Inmaculada Concepción” escrita
en conjunto por André Breton y
Paul Eluard. En tercer lugar el
mensaje que nos trasmiten las
leyendas y mitos primitivos,
participan de la concepción
surrealista que desea un regreso
al “oro del tiempo”, es decir, a
un acontecer donde el ser humano
entendía el lenguaje en función
de lo maravilloso. Otro ejemplo
importante del esfuerzo
surrealista de sumarse a esa
función, lo representa “La
Historia Natural” de Benjamin
Péret, donde el poeta
recurriendo a la escritura
automática, reinventa el mito de
la creación.
Si se corre el riesgo de acuerdo
con Breton, de salirse del
surrealismo en la medida que el
automatismo deja de caminar por
lo menos bajo la roca, es porque
la escritura automática pone en
movimiento el engranaje poético
del lenguaje, aunque manteniendo
al mismo tiempo, la integridad
de la palabra. Este hecho
provocará un conflicto
aparentemente indisoluble dentro
de la aspiración surrealista de
convertirse en lo que será, de
acuerdo con lo que el mismo
Breton había manifestado. La
aparición de los llamados
“poetas vi suales”, ha puesto de
nuevo sobre el tapete, la
posibilidad de una síntesis que
podría solucionar la resistencia
de Breton a no romper ese último
baluarte del lenguaje que es la
palabra.
El automatismo no dejó de tener
sus detractores, aún en autores
que lo veian con mirada
beneplácita. Como ya había
señalado, el automatismo tuvo en
Breton uno de sus primeros
críticos, sobre todo cuando
llegó a la conclusion, que su
práctica corría el riesgo de
convertirse en un recetario para
satisfacer las ambiciones
literarias de algunos. No se
trataba de eso para Breton. Se
trataba de obtener una
revelación, cuyo dictado (5),
pusiese al descubierto el
lenguaje del inconsciente. Ese
lenguaje inscrito en la sintaxis
de los sueños, produce lo que
podríamos definir como una
eyaculación automática. Si bien
es cierto que el automatismo
puro nos conduce a un estado de
trance, (que por lo demás
sentimos durante el orgasmo),
también es cierto que sólo en
contadas ocasiones logra
alcanzar el “punto supremo” que
Breton coloca como centro de su
proyecto.
Volviendo a sus detractores y
críticos escépticos, algunos
dudaron como J.Starobinski en su
ensayo sobre “Breton, Freud,
Meyers” (6), de la calidad de
sus manifestaciones: Ceder –nos
dice este autoral automatismo,
es degenerarse, es recaer en un
mundo de existencia primitiva
donde el ser, como presa de los
determinismo elementales, solo
es capaz de dar pobres
manifestaciones… Otro autor Jean
Claude Blachere nos recuerda sin
embargo, que la escritura
automática es primitiva y no
primitivista (7). Pero fijémonos
por un momento, en el
significado del término
“determinismo” que J.
Starobinski utiliza en relación
con los primitivos, y contra el
cual los surrealistas se
opusieron. Al contrario de lo
que piensa este autor, existe el
determinismo mágico, el que
obedece a lo que Lezama Lima
llamó “una causalidad de las
excepciones”. Ese determinismo
utiliza como medio de expresión,
un causalismo que rompe con la
lógica racionalista. El mundo de
los primitivos con sus mitos y
leyendas, el de los niños, o el
de los dementes, se sustenta en
un lenguaje cuya magia atraerá a
los románticos, a Novalis sobre
todo, que los surrealistas
heredaron. Hasta ese límite
Breton pudo llegar. Pero había
algo más, algo que se encontraba
inserto en la aspiración utópica
surrealista de cambiar la vida y
de transformar al mundo en una
praxis simultánea. Esto llevó a
Breton a postular que: Sólo
apelando al automatismo bajo
todas sus formas y nada más, se
puede aspirar a resolver, fuera
del plano económico, todas las
antinomías que tras existir con
anterioridad a la forma de
regimen social bajo el cual
vivimos, muy bien pudieran
desaparecer con ellas (8). Vemos
entonces que lejos de asociar el
automatismo a una mímesis de lo
primitivo, lo que intenta en
realidad, es lograr un proceso
de liberación partiendo de la
esencia primitiva del lenguaje.
Pero regresemos a la pregunta
inicial ¿Hasta qué límites
estuvo Breton dis puesto a
llegar con respecto al lenguaje?
Sólo tenemos que leer sus
grandes libros: “Nadja”, “Los
Vasos Comunicantes”, “El Amor
Loco” y “Arcano 17”, para
descubrir en los mismos, a un
artifice del lenguaje dentro de
la mejor tradición francesa. La
“operación de gran envergadura”
preconizada por Breton, iba por
otros caminos que indicaban una
revolución conceptual pero no
estructural. La escritura
automática fue su instrumento de
liberación que podia
desencadenar un efecto
“mariposa” mediante el
automatismo, una vez que se
hipostasiara en la realidad. Fue
su creencia en el causalismo
mágico lo que inspiró a Breton a
llevar a cabo su “operación de
gran envergadura’ sobre el
lenguaje.
El mejor ejemplo de ese
causalismo lo ofrece la poesía
de Benjamin Péret. Su obra no
obedece a los dictados de la
lógica, pues crea la suya propia
partiendo del principio de
“indeterminación”. Quiero decir
con esto que mientras el
discurso de Breton en sus
lineamientos poéticos, se
desplaza como grandes frescos,
el de Peret rompe radicalmente
con esa trayectoria. Su mirada y
su mano colaboraban al unísono
para sorprender un mundo al
revés, un mundo donde sólo los
primitivos, los niños o los
dementes pueden ser acogidos.
Leamos por ejemplo un fragmento
tomado al azar, de su colección
de cuentos “Mueran los Cabrones
y el Campo de Honor” (9)
En el cine pasaban una película
triste, cuya heroína
perfectamente rubia -que ejercia
la profesión de vendedora de
jabones- gemía, lloraba y
sollozaba sin tregua, sin que el
argumento justificase aquel
diluvio de lágrimas. El vendedor
de escobas, que asistía a la
proyección, no se sentía en
absoluto ganado por la tristeza
que se desprendía de la
película. Al contrario! Aquella
desesperación injustificada
desencadenaba en él una risa
atronadora… De pronto la
película cesó y en la pantalla
apareció una especie de
Quasimodo mofletudo que deglutía
penosamente un buitre vivo… el
público indiferente continuó
llorando con mayor ímpetu que
nunca… sorpresivamente cambiaron
de película para proyectar otra
titulada “diversas maneras de
aderezar los caracoles”… pero
ay! El público lloraba a más y
mejor y las butacas comenzaban a
flotar sobre aquellas lágrimas
agitadas por una verdadera
tempestad, a tal punto que el
mareo invadió poco a poco al
público mezclando los hipos a
los llantos…
Lo primero que nos llama la
atención, es la similitud de lo
sucedido en este cuento con lo
que le ocurriera a Alicia en su
deslizamiento hacia el país de
las maravillas. Una conexión se
encuentra entre la imaginación
infantil de la heroina de Lewis
Carroll y la de Peret, que
prosigue por esa misma vía. En
ambos casos la materia lógica se
desintegra a favor de una
“fantástica” que Novalis quiso
poner en su lugar, para permitir
que acontecimientos irracionales
pudieran ocurrir. Peret que fue
un explorador de las leyendas y
mitos de la América, continua la
más amplia excursion que hiciera
Pierre Mabille en su libro “El
Espejo de lo Maravilloso”. Ambos
convergen en un mismo punto,
donde el lenguaje alcanza su
máxima tensión, para comunicar
lo que ocurre en el reverse
habitado por los primitivos y
los locos. Es ahí donde Breton
ve en Péret a la palabra que se
libera de toda regulación.
Veamos a continuación, hasta qué
punto ocurrió así en otras
manifestaciones poéticas.
II. HACIA EL LENGUAJE DE LA
RUPTURA
En su libro “Madness and
Modernism” (10) Louis A. Sass
cita a Wittgenstein, filósofo
que siempre está presente en las
cuestiones sobre el lenguaje,
subrayando que el filósofo
busca: una comprensión que
consiste en ver conexiones. Para
Sass el causalismo no respondía
a una explicación de las
conexiones que existen entre el
lenguaje y las distintas formas
expresivas de la locura. Un poco
más adelante cita esta vez al
creador del término
esquizofrenia Eugen Bleurer,
quien sostenía que:
esencialmente sólo existen
diferencias cuantitativas entre
las fantasias de un niño que
juega a ser un general montado
en su caballo de madera… el
estado de semiensoñación de un
histérico, y las alucinaciones
de un esquizofrénico en la cual
sus deseos más imposibles
aparecen realizados. Estas tres
instancias constituyen puntos
que continuan la misma escala…
(11). En el Número 11 de la
“Revolution Surrealiste” fechado
en 1928, Aragon y Breton
celebraron el cincuentenario de
la histeria como El más grande
descubrimiento poético de los
finales del siglo XIX. Cabe
recordar de paso, que durante la
Primera Guerra Mundial, Breton
fue asistente de un discípulo de
Charcot en una clínica de
neuropsiquiatría, donde se
encontró con Louis Aragón quien
como Breton, era estudiante de
medicina. Fue Breton quien
intuyó en los delirios mentales
de los soldados que acudían a
ese centro, una ruptura
“poética” con la realidad, que a
la larga lo condujo a su
elaboración del surrealismo.
“Los Campos Magnéticos” fueron
concebidos en la Primavera de
1919, un año después de la
conclusion del conflicto. El
escenario pues estaba montado
para hacer las conexiones entre
el lenguaje surrealista y el
lenguaje de los lunáticos,
término más apropiado -por sus
sugerencias míticas-, para
designar a los afectados por
toda suerte de alucinaciones.
El fundador de la “Companía de
Arte Bruto” el pintor Jean
Dubuffet, a la cual Breton
perteneció durante un tiempo,
escribió el prefacio del libro
mencionado de Michel Thevoz: “Le
Langage de la Rupture”. (12).
Esta obra más otra suya titulada
“Ecrits Bruts”, conjuntamente
con la de Raymond Queneau “Aux
Confines des Tenebres: Les Fous
littéraires francais du XIX
Siecle” (13), realizan una
extensa recopilación de textos
provenientes de la imaginación
lunática. En dicho prefacio
Dubuffet expresa que: el
condicionamiento ejercido por
las palabras y por la gramática
es más coercitivo que el de las
imágenes para el pintor. El
registro de las palabra parece
ser el piano idóneo de la
institución cultural a la cual
el pensamiento no puede escapar…
El vocabulario muestra a primera
vista el repertorio exhaustivo
de todas las nociones existentes
o imaginables. Ocurre lo mismo
con la ilusoria realidad que el
condicionamiento cultural le
impone a los pintores. Ese
repertorio responde únicamente a
las nociones manipuladas e
inventadas por la cultura… Ante
esa situación el pintor ofrece
entonces, crear otro piano
diferente al pensamiento y
mediante su uso, otro mecanismo
de acercamiento. Otra gramática.
Otra lógica. Una vision distinta
de las cosas. (14) Como es
natural, lo que Dubuffet pidió,
los lunáticos se lo brindaron.
El Surrealismo no fue ajeno a
esa petición, de ahi que Breton
se uniese a Dubuffet en su
búsqueda de un lenguaje nuevo.
Sin embargo para el poeta
surrealista la materia prima que
le ofrecía el llamado arte
bruto, iba más allá de las
expectativas del pintor. Para
Breton era indispensable una
reformulación del entendimiento,
partiendo de los datos que las
diversas técnicas propuestas por
el surrealismo iban
suministrando. Esas técnicas por
lo demás se valían del juego
como su raíz generadora: desde
los “Cadáveres Exquisitos” hasta
“Lo Uno en lo Otro”. Gracias a
la práctica del juego, la
innovadora fuente lúdica del
surrealismo nunca se agotó como
fuerza opositora a la praxis
utilitaria. Dentro del
pensamiento surrealista, la
similitud del lenguaje de los
dementes con los productos del
automatismo, se sumó a lo
maravilloso implícito en los
mitos y leyendas primitivos, y a
la imaginería hermética;
abriendo las compuertas de lo
reprimido por la sociedad.
Breton se apasionó con autores,
pintores o mediums, que como
Jean Pierre Brisset, Wolfli o
Helen Smith, navegaron por otras
aguas, aguas que el pragmatismo
de la sociedad contemporánea se
niega a surcar.
Jean Pierre Brisset fue incluído
por Breton en su “Antología del
Humor Negro” (15) bajo la
siguiente advertencia: Si la
obra, destacable entre todas, de
Brisset puede considerarse por
sus relaciones con el humor, la
voluntad que la preside no puede
en lo absoluto pasar por
humorística. Por el contrario,
la obra de este “loco literario”
a quien Raymond Queneau le dio
un puesto merecido en su libro
citado, fue tomada muy en serio
por numerosos autores, entre los
cuales se encontraba Foucault.
El descubrimiento que Brisset
hiciera con respecto al lenguaje
consiste según él en que La
creación de Dios no es el hombre
animal, es el hombre espiritual
que vive por el poder de la
Palabra y la palabra tuvo su
origen en el bi-archiantepasado,
la rana, hace más de un millón y
menos de diez millones de años
(16). El análisis que hace
Brisset del origen de las
palabras, se encuentra unido
según él: a las necesidades
sexuales que determinaron todos
los movimientos, todas las
acciones, que se encontraban
designadas con los gritos que
los acompañaban la mayoría de
las veces… fueron pues las más
ardientes pasiones amorosas las
que soltaron la lengua de
nuestros antepasados… se ve
claramente por esta explicación
en qué se va a convertir el
análisis de la palabra, pues
todas las sílabas y casi todas
las palabras tienen ahí su
origen… (17) Una lectura atenta
de este párrafo nos lleva a la
conclusión que Freud no estaba
lejos de sus elucubraciones
fantásticas. Era de esperar que
tanto Breton para quien “las
palabras hacían el amor”, como
los Patafísicos y los Oulipianos,
se entusiasmaran con la obra del
autor de “La Ciencia de Dios” y
de la “Gramática Lógica”.
Aparte de su pansexualismo, lo
que toca el núcleo de la
cuestión sobre el lenguaje, es
que Brisset procede a
justificarlo através de unas
minuciosas investigaciones
fonéticas, investigaciones que
influyeran decisivamente en la
obra de Raymond Roussel o Marcel
Duchamp. Todo sonido –nos
dicepuede ser perseguido en
todas las palabras en las que se
encuentra y se puede desta car
de él un valor único, que es
siempre una llamada hacia el
sexo (18). Las posibilidades
aleatorias de la palabra se
encuentran vivas en cada sílaba
la cual conforme a Brisset,
contienen una idea propia. De
ahi a la deconstrucción del
lenguaje a la manera que un
e.e.cummings, Joyce, los
letristas, y el experimento
aleatorio que Raymond Queneau
llevó a cabo en su libro “Cent
Mille Milliards de Poemes”, o
los “eventos” de Fluxus, no hay
más que un paso. Veamos un
ejemplo de esos juegos verbales
con el mundo acuático de las
ranas como escenario: Donde
terminan las aguas, las aguas
tierra minan. Cuando lo hayan
tierra minado todo, todo estará
terminado… Estoy bien, el agua
tengo decía el antepasado
acuático, y cuando se alojó por
encima de las aguas dijo: estoy
bien lo alto tengo. Los primeros
fuera alojados se convirtieron
en relojeros. En el agua no eran
puntuales, pues la hora era la
salida a la orilla, en las altas
horas, en la altura, donde
venían los saltadores… en esta
altura, los canta ahora, los
cantores… (19).
Brisset como todo lunático,
estaba convencido de la verdad
de sus aserciones, que para él
constituían su credo religioso:
La vida empezó bajo el polo
donde el año dura un solo día.
El primer antepasado del hombre
es la rana que nació por toda la
Tierra. Son verdades evidentes y
desde ahora irrefutables. Lo
sabemos por el mismo Dios y no
por nuestro talento de hombre;
en su nombre y en el nombre del
señor Jesús, declaramos que el
reino de Dios ha empezado, que
sus profecías se han realizado y
que los hombres van a gobernar
la tierra (20).
Adolf Wolfli presenta un caso
diferente. Tras haber sido
encarcelado por violador de
menores, fue recluído en un
asilo de dementes. Declarado en
1895 enfermo mental incurable y
además una amenaza para la
sociedad, Wolfli pasó el resto
de su vida (hasta 1930), bajo
tratamiento psiquiátrico en una
institución de Berna. Durante
ese proceso sufrió períodos de
alucinaciones que transcribió en
sus libros autobiográficos:
“Desde la Cuna hasta la Tumba”,
de viajes imaginarios: “Libros
Geográficos y Algebráicos” o de
notaciones musicales: “Libros
con canciones y danzas” y “Album
de Danzas y Marchas”. En 1904
comenzó a dibujar con creyones
de color dejando una obra
alucinante que constituye para
Breton, una de las tres o cuatro
más importantes del siglo XX.
Wolfli pasó a formar parte del
panteón surrealista desde que
fue descubierto por Walter
Morgenthaler en su monografía
sobre Wolfli en 1921, y por Hans
Prinzhorn cuyo libro “el Arte de
los Enfermos Mentales”
apareciera en 1922. Dubuffet lo
incluyó en su colección de “Arte
Bruto”, y en la última
exposición surrealista presidida
por Breton en 1965: “L’Ecart
Absolu”, Breton le reservó un
puesto privilegiado.
Lo que nos interesa aqui es
destacar su obra escrita, que
fue pasando paulatinamente desde
la descomposición del lenguaje,
hasta el grafismo asémico de sus
escrituras musicales. En primer
lugar el contenido de sus
alucinaciones, posee referencias
religiosas. En el libro 11 de
sus “Libros Algebráicos y
Geográficos” leemos lo
siguiente: 1. Su divina
excelencia, Príncipe de la
corona, Adalberto de
Dios-Padre-Cielo-Sala en el gran
mar del Este: Planeta, Tierra 2.
Sus ocho hermanas: la santa y
todopoderosa Diosa, Gran
Majestad, Princesa de la corona,
Santa Maria, la casada,
absolutamente legítima, dulce
esposa, del sacro San Adolfo… 3.
la divina majestad Princesa
Amalia. 4. La divina majestad la
princesa Bianca 5. la divina
majestad la princesa Cornelia.
6. La divina majestad la
princesa Flora 7.La divina
majestad princesa Girrlanda 8.
La divina majestad Princesa
Martha y 9. La divina majestad
princesa Magdalena. Todas las
diosas de esta familia que
gobiernan no solo nuestro globo.
No: la entera, enorme,
majestuosa creación, sobre todo
en asuntos femeninos, fueron
nombrados desde mis primeros
ancestros hasta mi grande y
dulce esposa Santa Maria. Estos
nueve hijos son, como sus
queridos padres y antepasados,
resultado de su divino y poder
omnipotente, en todas partes y
en ninguna parte” (21).
A partir de esas visiones el
lenguaje fue desintegrándose en
fragmentos como el siguiente:
Cuando comenzé a escalar una
parte approppiadaaa de ese
parapeto masivo y de un lujo
extraorrrdinarrio, sentí un
vértigo cayendo hacia el fondo a
gran velocidad… cai y cai hasta
la Plaza-Gigantesca-de la
Catedral gigante-del-Aaastro-de-Santa
Maria de un lujo
extraorrrdinarrio, donde al
fffin fui radical y
absolutamente aplastado y
reducido a papilla. Eh bin! A
ras y muuuerto, como una rata
muuerta. De repente después de
mi caída, todddda la
majjjjestuosa Compañia de lo
alto, se avistó de esta
espantosa y horrrible desgracia:
Y no por la escalera de la
torre: No! fue por una blanca
nube floreciente sobre la cual
toda la Compañía dessscendendió
volando hasta la mencionada
Plaza con la rapidez de un
relámpago gigantesco y en ese
lugar la toda poderosa,
Maravillosa y encantadora
Diiioosa bien amada, la
Gran-Alteza y Princesa Santa
Maria, por medio de su milagrosa
vara mágica y, de sus palabras
todo-poderosas: En verdad Yo teu
lo digo pequeño, levántate,
camina, despertándome de la
muerte fruia y horrible a una
nueva vida alegre y feliz… .(22)
Wolfli fue aún más lejos con sus
formularios mágicos. He aqui un
ejemplo:
Mitta z’witt!
Hung noi noi
Bitta Stritt!!
El lenguaje rebasa aqui el
umbral de lo comunicante, para
entrar en la pura asemia que a
la larga se convertirá, como
veremos, en grafismos. La obra
de Wolfli pasa entonces de lo
visual a los escrito, donde los
surrealistas pudieron percibir
las revelaciones de un espíritu
vidente.
Dentro del espacio de la
videncia hace su entrada la
intrigante personalidad de la
medium Helen Smith. Su vida y
sus sesiones de espiritismo,
fueron estudiadas y anotadas por
el psicólogo Theodore Flournoy
cuyo libro, basado en sus
experiencias con la medium: “De
las Indias al Planeta Marte”,
ejerció una fuerte impresión en
André Breton. Sabemos algo de la
vida de Catherine Muller, cuyo
pseudónimo era Helen Smith,
gracias a la dedicación del
autor, quien siguiera de cerca
los diversos procesos mentales
por los cuales atravesara.
Flournoy estuvo presente en casi
todas las sesiones, donde varios
espiritus tutelares se le
aparecían: desde Víctor Hugo
hasta el conde Cagliostro, y
sobre todo uno llamado Leopold.
Durante las sesiones que
Flournoy presenció, sobre todo
las que transcurrieron durante
dos ciclos: el martiano y el
indio, Helen Smith escribió en
un lenguaje dictado por seres de
otras latitudes, inventando un
alfabeto, al mismo tiempo que
pintaba los paisajes marcianos
que ella veía durante sus
trances.
En una de sus fases de
sonambulismo, Helen Smith
escribió bajo los dictados de un
marciano, el siguiente texto al
cual le siguieron otros: Dodé né
ci haudan té méche Astané ké mé
méche (23) Varias semanas más
tarde la medium indicó que esa
frase describía la extraña casa
de un marciano llamado Astané.
En otra sesion Astané le habló a
Helen Smith mientras ella lo
veía al pie de su cama: amés mis
tenses amés ten tivé aven me
koumé ié ché pelisse amés some
tesé. Tras ser cuestionada por
Theodore Flournoy, Helen Smith
le interpretó ese mensaje: Ven
hacia mi por un instante, ven
cerca de un Viejo amigo y
disuelve todas tus penas… Los
eventos donde se manifestba la
glosolalia, iban acompañados por
intensos raptos emocionales.
Poseída por Astané, la medium
utilizaba un procedimiento
automático auditivo y
verbo-visual durante los mismos.
La naturaleza puramente auditiva
de las palabras escritas por
Helen Smith, poseen el mismo
efecto que las de Wolfli, como
más tarde ocurriría con las de
Artaud. Por otra parte el
automatismo gráfico que la lleva
a crear su propio alfabeto en
medio de sus trances, responde a
una tendencia asémica liberada
de las posibilidades
enunciadoras de su lenguaje
escrito. Helen Smith confirma lo
que Breton afirmó en el
“Surrealismo y la Pintura”,
acerca de la herencia mediúmica
del automatismo.
Jean Pierre Brisset, Adolf Wolfi
y Helen Smith son tres
instancias, entre otras, que
demuestran la ruptura que se
produce en la palabra que
intenta traducir en un lenguaje
incoherente, las revelaciones de
la mirada interior. Breton se
sintió atraído por esas
revelaciones, guardándose al
mismo tiempo de no transgredir
ciertas leyes del lenguaje. Esas
leyes sufrieron de entrada, una
profunda crisis con el
advenimiento del Futurismo y el
Dadaísmo.
Apollinaire ya lo había
anunciado en uno de sus poemas:
Oh bocas el hombre está en
búsqueda de un nuevo lenguaje/al
que gramático de lengua alguna
tendrá nada que decir. Marinetti
tomó en serio la profecía de
Apollinaire cuando comenzó a
desatar las palabras poniéndolas
en libertad. Breton sin embargo,
no se interesó por los
experimentos del poeta futurista
cuando dijo: es preciso ser el
último de los ingenuos para
prestarle alguna atención a la
teoría futurista de las palabras
en libertad, basada en la
creencia infantil de la
existencia real e independiente
de las palabras. (24).
Curiosamente durante la década
de los cincuenta, Breton vio con
mirada complaciente al letrismo
de Isidore Isou. Pero Breton
siempre creyó en la unidad del
lenguaje a pesar de su potencial
para ser transgredido: Quedan
–escribió en su “Introducción al
discurso sobre la Poca Realidad”
(25) las palabras… las palabras
que tienden a agruparse de
acuerdo con afinidades
particulares. Breton nunca
abandonó su creencia en la magia
que hacia que las palabras se
unieran en abrazos amorosos, de
ahi su rechazo instintivo a
convertirlas en instrumentos del
caos. Pero el caos vino
disfrazado de DADA.
Aunque Breton y otros futuros
surrealistas se sumaron al
dadaísmo, lo cierto fue que a
Breton le costaba admitir el
nihilismo que se anidaba en sus
acciones. A la larga pues la
separación se produjo. Tristan
Tzara fue uno de los puntos
focales del Dadaísmo. Durante un
tiempo militó en las filas
surrealistas contribuyendo sobre
todo con un largo poema épico
“El Hombre Aproximativo”. Otro
fue Jean Arp quien junto con su
esposa Sofia Tauber realizó una
serie de collages con papeles
desgarrados, que iban dejando
caer al azar. Arp se sumó al
surrealismo con sus esculturas y
poemas donde su sentido del
humor predominaba. Picabia por
su parte mantuvo unas relaciones
distantes, guardando celosamente
su autonomía como pintor y
poeta. Pero su obra no pudo
evitar caer en la órbita de Dada
y después del Surrealismo. Los
primeros collages de Max Ernst,
distintos a los confeccionados
por Arp, hicieron su aparición
durante la época Dada, asi como
los “Merz” de Kurt Schwitters,
considerados hoy en día como uno
de los precusores del arte
informal. Detrás de todo esto se
extendía la sombra de la
eminencia gris del arte moderno:
Marcel Duchamp.
El interés de los dadaístas por
el arte primitivo, sobre todo
por el proveniente del Africa,
no era el mismo que los cubistas
compartieron. Si éstos buscaban
una nueva estructura, los
dadaístas vieron lo contrario:
lo informe que conducía a la
destrucción de las bases mismas
del arte. Con respecto al
lenguaje, la poemas de Tzara,
reflejaron su tendencia a crear
unas onomatopeyas que
reprodujeran los ruidos
percusivos de los instrumentos
musicales primitivos. Por lo
demás el poema obedecía a las
palabras o sentencias sacadas al
azar dentro de un saco, según la
famosa fórmula dadaista:
PARA HACER UN POEMA DADAISTA:
Tomad un periódico
Tomad unas Tijeras.
Escoged un artículo que posea la
longitud que usted desea darle a
su poema.
Recortad el artículo
Recortad despues cada palabra
que forma parte del artículo.
Metedlas en un saco.
Sacúdalo dulcemente.
Sacad cada recorte uno tras el
otro.
Copiarlo concienzudamente
En el mismo orden que hayan
salido del saco
El poema se os parecerá…
El resultado de ese
procedimiento fueron sus “Veinte
y Cinco Poemas” publicados en
1919 con ilustraciones de Arp.
(26)
A e u o yuyuyu I e u o
Yuyuyu
Drrrdrrrgrrrgrrr
Pedazos de duración verde
revolotean por mi habitación
A e o I ii e a u ii vientre
Muestra el centro quiero asirlo
Ambran bran bran y vomitar
dentro de las cuatro
Beng bong beng bang… .
Si por un lado la
desarticulación del lenguaje en
los lunáticos, respondía al
ritmo de una ruptura interior
producto de su estado mental, la
espontaneidad dadaísta intentaba
desde afuera desarticular las
bases del lenguaje. Ambos
coincidieron en sus resultados
pero no en sus intenciones o la
falta de las mismas, ya que lo
locos nos poseen el control de
las voces que los incitan a
comunicarse. El camino que
prosiguió el surrealismo, fue el
de tomar las riendas de ese
control para crear un discurso
poético que ejerciera la función
que un ídolo o una máscara
primitiva. Es decir un lenguaje
que se transformase en una
fuerza mágica. Ese mismo camino
lo recorrieron con fines
puramente literarios James Joyce,
Ezra Pound, e.e.Cummings o los
letristas. Pero no así Antonin
Artaud. Su caso fue otro ya que
este poeta, actor y autor
teatral, cayó víctima de la
demencia. Mucho se ha escrito
sobre la obra de Artaud, cuya
influencia ha sido considerable
sobre todo por sus ideas sobre
el teatro.
Artaud pues creó poemas-ídolos.
Instalado en su mundo
particular, buscó dentro del
mundo de las asociaciones
mágicas una mirada. ¿Qué mirada
fue esa? Lejos de ser la mirada
que encuentra un motivo de
delectación estética, Artaud la
recubre con su mierda
escatológica, y de ahi no puede
salir si no hablando un lenguaje
como el siguiente:
El espíritu anclado,
Atornillada en mí por el impulso
Psicolúbrico
Del cielo
Es quien piensa
Cada tentación,
Cada deseo, cada inhibición.
O dedí
A dada orzurá
A du zurá
A dada skizí
O kayá
A kaya panturá
O punorá
A pená
Poní
Es la tela de arena prenatal
La pela anura
De o – a la vela
La placa anal de anavú (27)
Artaud no es Tzara haciendo
malabarismos sonoros. Tampoco es
Breton cuidando de que la
palabra no se escape de sus
límites. Artaud, el Momo, los
traspasó encontrándose con otra
dimension. El texto que acabo de
citar, escrito hacia los finales
de su vida, en medio de sus
encerronas en los asilos de
alienados, no pertenece ni al
dadaísmo ni al surrealismo,
aunque se acerca más a éste. Va
mucho más allá, como dibujando a
su paso un horizonte al que
desde luego nunca se llega. Eso
era precisamente lo que Breton
temía: deambular como un alma en
pena, por los espacios que
Artaud recorrió.
III. UNA SINTESIS POSIBLE: LA
POESIA VISUAL
La historia del Surrealismo ha
demostrado su inclinación a la
apropiación de lo que durante el
camino, fue encontrando como
válido para enriquecer sus
fuentes. Si Breton afirmó que el
Surrealismo es lo que será,
podemos entonces especular
acerca de la aportación de la
poesía visual al Surrealismo
futuro. Desde la antiguedad los
intentos de integrar la poesía
escrita a la visual fueron
numerosos. Durante la Alta Edad
Media, Publio Optaciano de
Porfirio (540-600), y Rhabanus
Mauro (784-856) confeccionaron
una serie de textos conocidos
como las “Carmina Figurata”
precusores de los caligramas de
Apollinaire. Durante el
Renacimiento y la época Barroca,
el calígrafo italiano Giovanni
Battista Palatino (1490-?), el
sacerdote y teólogo español Juan
Caramuel Lebkowitz (1606-1682),
y el jesuíta alemán Athanasius
Kircher (1602-1680), compusieron
textos y poemas donde las
imágenes sustituían a las
palabras, siguiendo la tradición
de las “Carmina Figurata”,
interrumpiendo el discurso
lineal mediante la interjerción
de figuras. Los alquimistas por
su parte, contribuyeron en 1677
con un “Mutus Liber” o libro
mudo, compuesto únicamente por
imágenes. Influídos por las
ideas del alquimista Michel
Maier (1568-1622) que había
expuesto en su “Obra Secreta de
la Filosofía Hermética” que: los
filósofos se expresan más libre
y claramente, através de
carácteres y figuras
enigmáticas, así como por un
lenguaje mudo, que por
palabras”, los alquimistas
optaron por representar con sus
emblemas, un lenguaje cifrado
para uso de los adeptos. El
cabalista y mago John Dee
(1527-1608) en una de sus
conversaciones con los ángeles
recibió la siguiente respuesta a
una de sus preguntas: ¿Cómo
podemos hablar con sonidos
mortaels de cosas que son
inmortales? La tradición
hermética había enseñado que
existía el lenguaje de los
pájaros o el “lenguaje verde”
como lo llamaba Cornelio Agrippa
(1486-1535). Ese lenguaje
pertenecía a la antigua
sabiduría de la Cábala, la
Alquimia, la Astrologia y el
Tarot. Los cabalistas creyeron
que el mundo había sido hecho
através del alfabeto Hebreo,
cuyas palabras son instrumentos
simbólicos, que sirven como
emanaciones de la Creación.
¿Adónde nos conduce todo esto? A
dos de los momentos poéticos más
importantes de la modernidad. El
primero a los collages
concebidos por Max Ernst, como
el lenguaje mudo de un mundo
intraducible en textos, pero
grávido de resonancias poéticas.
Los tres libros de collages de
Max Ernst constituyen uno de los
aportes definitivos del
Surrealismo a la sensibilidad
moderna. Varios decenios después
surgió la poesía visual, y en la
misma se inició un proceso de
recuperación del texto poético
unido a la imágen. El auge de la
poesía concreta a partir de la
década de los cincuenta, ofreció
otro rumbo expresivo, rumbo que
iba por los caminos de los
experimentos musicales que
partieron del dodecafonismo y
las corrientes plásticas del
abstraccionismo geométrico. A
partir de esa corriente
numerosas experiencias han ido
surgiendo en diferentes
latitudes: desde el brasileño
Kac hasta el francés Julien
Blaine o el uruguayo Clemente
Padin, la poesía ha cobrado
direcciones imprevistas que
están lejos de mostrar
agotamiento.
IV. PARENTESIS ASEMICO
¿Qué decir por otra parte de la
corriente llamada asémica? En la
medida que participa de los
signos que desde los albores de
la humanidad fueron dejados en
cuevas, piedras, trazados en la
arena o en las cortezas de los
árboles, su aporte al
Surrealismo fue decisivo. Las
pinturas de Miró o de André
Masson estan ahí para probarlo.
Por otra parte los alfabetos
sagrados o los inventados por
los locos, representan también
una forma muy particular de
comunicación, a la cual los
surrealistas no fueron ajenos.
La escritura asémica ha recibido
un impulso reciente por el
australiano Tim Gaze cuyas
publicaciones recogen ejemplos
que van desde las pictografías
de los aborígenes de su país
natal hast a las escrituras de
Henri Michaux, Mirtha Dermisache,
Karl Kempton etc.
V. CONCLUSION
Pero más que las diversas
manifestaciones de la visualidad
abstracta o asémica de la
poesía, lo que nos interesa
destacar aquí es su integración
a la imagen, que se abre a
nuevas exploraciones poéticas.
Las combinaciones verbales y
gráficas de la poesía visual,
han contribuído a reformular los
intentos que desde la antiguedad
se han hecho para trascender los
límites del lenguaje. En ese
sentido cabe la posibilidad de
abrirle un nuevo horizonte al
Surrealismo.
NOTAS
1. “El Surrealismo en sus Obras
Vivas” en “Manifiestos del
Surrealismo”, Ed. Guadarrama,
Trad. De Andrés Bsoch. Pag. 329
2. Existe una versión en español
editorial Tusquet, 1976.
3. “Le Surrealisme et la
Peinture”, Gallimard, paris,
1965 pag. 68.
4. “Situación del Surrealismo
entre las dos Guerras” en ‘La
Llave de los Campos” Trad. De
Ramón Cuesta y Ramón García
Fernández.Peralta Ediciones,
Madrid. Pag. 80.
5. tomado de “Entrada de los
Mediums” en “Los Pasos
Perdidos”. Trad. Miguel Veyrat.
Alianza Editorial, Madrid, 1972.
Pag. 111.
6. Jean Starobinski: “Freud,
Breton, Meyers” en André Breton”
ed. A la Baconniere, Neuchatel,
1970. Pag. 153-175.
7. Jean Claude Blachere “Les
Totems D’André Breton”,
L’Hartmattan, Paris 1996, Pag.
239.
8. “La Llave de los Campos” ibid.
pag. 20.
9. “Cuadernos Marginales”, Ed.
Tusquet, Madrid 1976. Pag. 101
10. Louis A. Sass: “Madness and
Modernism”, Harvard UP. 1992,
pag. 9
11. Ibid. pag. 19
12. Presses Universitaires de
France, Paris. 1978.
13. Ed. Gallimard, paris 2002.
Existe traducción al español por
Julian Mateo Ballorca,
Asociación Española de
Neuropsiquiatría, Madrid, 2004.
14. Ibid. pag. 7
15. André Breton: “Antología del
Humor Negro”, Trad. De Joaquin
Jordá, Ed.Anagrama, Pag. 203-14.
16. Raymond Queneau en
Asociación Española… pag. 181.
17. Ibid. pag. 185.
18. Ibid. pag. 188.
19. Ibid. pag. 186.
20. Ibid. pag. 196.
21. Tomado de varios autores:
“The Art of Adolf Wolfli”
Princenton UP. Pag. 51.
22. Tomado de “Cahiers D’Art
Brut” # 2 dedicado a Wolfli pag.
77.
23. Theodore Flournoy “From
India to Planet Mars” University
Books, NY 1963. Pag. 163.
24. André Breton: “Apuntar del
Dia” Monte Avila, Caracas, Trad.
De Pierre de Place. Pag. 35.
25. Ibid. pag. 18.
26. Tristan Tzara “Sept
Manifestes Dada” Jean Jacques
Pauvert Paris, 1963. Pag. 64.
27. Tomado de Tristan Tzara
“Poemas” traducci¢n y selección
de Fernando Millan. Alberto
González Editor, Madrid 1969.
28. “Artaud el Momo y Otros
Poemas”. Ed. Caldera, Buenos
Aires 1976. Trad. De María Irene
Bordaberry y Nora Pasternac.
Carlos M. Luis (Cuba, 1932).
Poeta e artista plástico.
Dirigiu em seu país o Museo
Cubano. Como ensaísta, publicou
Tránsito de la mirada (1991) e
El oficio de la mirada (1998).
Nos anos 90, já residindo em
Paris, publica juntamente com
Jorge Camacho Le Bulletin de
Liason Surrealiste.
karmaluis1@bellsouth.net
http://www.revista.agulha.nom.br
http://www.revista.agulha.nom.br/ag69luis.htm
Gentileza:: Floriano Martins
[floriano.agulha@gmail.com]
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